Crédito: Agencia Uno
La Moneda, ¿sin candidato?

La Moneda, ¿sin candidato?

La Nueva Mayoría tuvo que ver las primarias por televisión, su incapacidad política la dejo afuera de un proceso que terminó siendo especialmente exitoso en términos de cobertura de medios y participación ciudadana para Chile Vamos y para el Frente Amplio. Pero al parecer lo más grave de esta situación es que esa misma incapacidad de resolver sus diferencias los tiene enfrentando la primera vuelta presidencial divididos en dos candidaturas: con Alejandro Guillier y Carolina Goic.

La única orgánica política que todavía subsiste en la Nueva Mayoría es el gobierno liderado por la Presidenta Bachelet y la mejor muestra de ello es que ha sido ella en la práctica quien ha debido enfrentar a Sebastián Piñera o incluso salir a criticar al Frente Amplio, ejemplo que han seguido sus ministros.

Esto contrasta con la pasividad con la que miran la indefinición de los partidos del oficialismo en torno a sus propios candidatos presidenciales.

Si Alejandro Guillier ya tenía un problema con la existencia de la candidatura de la Senadora DC Carolina Goic, en términos de que su sola existencia inhibe a los ministros, intendentes, gobernadores y en general a esa pléyade de funcionarios públicos que de otro modo estarían volcados haciendo campaña por el senador Guillier. Así se entiende el famoso instructivo del Ministro del interior que prohibía a las autoridades del gobierno reuniones con los candidatos presidenciales, esto después de que tanto Goic como Guillier habían iniciado pautas programáticas que incluían a ministros sectoriales como los de salud y deporte.

Qué distinta es la realidad actual a la que vivieron en su minuto, la misma Presidenta Bachelet en su primera elección, Ricardo Lagos y Eduardo Frei. Siempre contaron el apoyo de sus partidos y del gobierno de turno.
Esta inédita situación hace que ambos candidatos de la Nueva Mayoría pierdan una ventaja comparativa, lo que los ha hecho perder terreno, especialmente al senador Guillier.

Esta situación ha sido aprovechada exitosamente por Beatriz Sánchez, quien hoy se ha transformado en una amenaza seria en la disputa por quién pasará a segunda vuelta. Solo una reacción liderada desde La Moneda podría detener el empuje del Frente Amplio, lo que parece no va a ocurrir, una cosa es enfrentar a la oposición otra muy distinta es que la Presidenta Bachelet esté dispuesta a enfrentar al Frente Amplio. En parte porque en su fuero íntimo, debe sentir que sus convicciones personales están más cerca de ellos que de los partidos de la Nueva Mayoría. Quien podría asegurar que forzada a elegir entre Beatriz Sánchez y Alejandro Guillier, la Presidenta se incline por este último en un acto más de disciplina que de convicción.

Son esas dudas, que han trascendido hacia los medios, los partidos y los propios electores, y la ausencia de señales claras las que han terminado debilitando las opciones del senador Guillier, quien se ve cada vez más incómodo y solitario en la tarea de revertir los malos resultados de su opción presidencial.

Hasta ahora La Moneda pareciera no tener candidato, no hay claridad en los apoyos solo convicción en que harán todo, incluso poner la agenda pública y legislativa al servicio de una sola causa tratar de evitar lo que pareciera inevitable: que por segunda vez Michelle Bachelet le entregue la banda presidencial a Sebastián Piñera.


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