La tentación triunfalista
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Opinión
Gonzalo Müller Gonzalo Müller
Analista político

La tentación triunfalista

La encuesta CEP le muestra un camino muy definido a la elección presidencial. Con Sebastián Piñera imponiéndose en todos los escenarios de primera y segunda vuelta, sus atributos evaluados al alza y como el político mejor evaluado de Chile a tres semanas de la elección, la tentación del triunfalismo es entendible, pero muy peligrosa.

El gran fracaso del gobierno de la Nueva Mayoría fue no entender por qué había ganado el 2013, se sintió con un mandato hacia su programa y reformas, y en realidad las expectativas de los ciudadanos tenían que ver más con los resultados que con los caminos para alcanzarlos, y la confianza se había depositado en un liderazgo carismático como lo era el de Michelle Bachelet en esa época, y por lo mismo la decepción también apuntó hacia ella finalmente. Aprender esta lección es vital para un eventual Gobierno de Chile Vamos.

"El triunfalismo de unos se vuelve la amenaza para otros. Quien parece más consciente de lo anterior es el propio candidato Piñera, quien se ha cuidado de no aparecer tan ganador"

El país no decidió girar a la izquierda con la elección de Bachelet, y tampoco gira a la derecha con la de Piñera. Chile es una sociedad altamente despolitizada, dominada en términos de agenda pública por una clase media que espera mejoras en su calidad de vida, pero que no expresa mayor compromiso ideológico y esta característica debe estar presente como piedra basal en cualquier análisis de porque se ganó.

Si esto es así, ¿tiene sentido subir tanto las expectativas sobre el resultado electoral?, parece que no. Al asegurar o coquetear con la posibilidad de ganar en primera vuelta los partidos políticos que lo apoyan lo hacen por maximizar en su beneficio una alta votación del ex presidente en primera vuelta, pero arriesgan al no cumplirse lo anterior que una victoria se transforme en derrota o al menos le pondrían incertidumbre, tiene sentido “asustar” a los desmovilizados electores de la centroizquierda, que en número creciente están tomando la decisión de no votar, frente al pobre desempeño de Alejandro Guillier en foros y debates, porque el triunfalismo de unos se vuelve la amenaza para otros. Quien parece más consciente de lo anterior es el propio candidato Piñera, quien se ha cuidado de no aparecer tan ganador, ni mucho menos pensar que esta es una carrera corrida. Sabe que cada voto cuenta y que todos los candidatos saben que el voto voluntario siempre deja margen a la duda, de si las preferencias terminan traduciéndose en votos.

"Concentrarse en mantener la sintonía fina con las demandas de esa misma clase media puede ser una de las claves para el segundo mandato de Sebastián Piñera"

A casi tres semanas de la elección, sólo queda el debate televisivo del próximo lunes como casi la última valla antes de la meta, en esta campaña desde muy temprano Sebastián Piñera eligió la forma en que enfrentaría esta elección y cuáles serían los movilizadores del voto que esperaba para construir su mayoría, apuntar a la mala gestión del actual gobierno, y capitalizar el rechazo mayoritario a las reformas han sido sus mayores generadores de apoyo desde la ciudadanía.

Reformas ideológicas que no impactaron la vida cotidiana de las personas, es en resumen porque la clase media le dio la espalda a este gobierno. Concentrarse en mantener la sintonía fina con las demandas de esa misma clase media puede ser una de las claves para el segundo mandato de Sebastián Piñera, y en lo inmediato el control de las expectativas es la mejor estrategia frente al riesgo de un triunfalismo exagerado.