Las elecciones y el fin de las hegemonías
Foto: Agencia Uno
Opinión
Gonzalo Müller Gonzalo Müller
Analista político

Las elecciones y el fin de las hegemonías

Las elecciones de este domingo tendrán muchas lecturas respecto de cómo se redistribuye el poder en nuestro sistema político. La búsqueda incesante de ganadores y perdedores nos puede distraer de la verdadera novedad que deje esta elección: el fin de las hegemonías políticas al interior de cada uno de los dos grandes bloques. 

"La amenaza de una severa derrota a nivel senatorial para los socialistas y el éxito del PPD en esta elección instala la duda sobre quiénes serán los verdaderos articuladores políticos en la izquierda ante una eventual derrota presidencial"

En lo que fue la Nueva Mayoría, y dándole continuidad a una de las claves del éxito de la antigua Concertación, la hegemonía ejercida por el eje PS-DC se ve quebrada por las dos listas parlamentarias y los dos candidatos presidenciales, que no son causa sino efecto de la imposibilidad de alcanzar acuerdos entre partidos que manejaron sin contrapeso la centroizquierda chilena los últimos 25 años. Que el Partido Socialista se allanara a un entendimiento con el Partido Comunista y concretara la bajada de su líder histórico Ricardo Lagos para dar paso a la candidatura de Alejandro Guillier. La amenaza de una severa derrota a nivel senatorial para los socialistas y el éxito del PPD en esta elección instala la duda sobre quiénes serán los verdaderos articuladores políticos en la izquierda ante una eventual derrota presidencial. 

Otro actor en esta disputa es la irrupción del Frente Amplio, que en la medida que se acerquen a un 15% de los votos con Beatriz Sánchez serán invitados de honor a la famosa mesa de la unidad de la izquierda frente a una segunda vuelta. Lo mismo ocurre al ver que su bancada crecería desde los actuales 3 diputados a una cifra que puede ir de 5 a 9 parlamentarios, esto los transformaría en un actor más pequeño, pero influyente, desdibujando aún más cualquier intento hegemónico desde el Partido Socialista, como asimismo haría casi inviable una mesa en que se sienten ellos y la DC. 

Esta disputa por la hegemonía de la izquierda es ideológica y política, por lo que no será resuelta por la elección de este domingo, ante la ausencia de ganadores indiscutidos que pudieran validar en su éxito electoral sus tesis de cambio o renovación. 

"El domingo lo más probable es ver una jornada exitosa en términos generales para Chile Vamos, al concretar un importante crecimiento parlamentario que puede incluso dejarlo al borde de la mayoría en la Cámara"

En la derecha ocurre otro tanto. El domingo lo más probable es ver una jornada exitosa en términos generales para Chile Vamos, al concretar un importante crecimiento parlamentario que puede incluso dejarlo al borde de la mayoría en la Cámara de Diputados, pero esto esconde cambios importantes en la hegemonía que ostentó la UDI desde el 2001, y que el año 2009 incluso lo llevó a tener 40 diputados de los 58 que eligió la centro derecha ese año. Más allá de los detalles la distancia entre la UDI y Renovación Nacional será un empate a nivel de diputados, donde la brecha se acortaría a no más de 6 cupos de diferencia entre ambos partidos a favor de la UDI, lo que se vería relativizado por la ventaja en senadores que espera obtener Renovación Nacional. A esto se suma la irrupción de Evópoli, quienes al elegir entre 4 y 6 diputados y un senador, lo que podría generar en alianza con uno u otro un rol de bisagra, generando mayorías distintas a las que hemos visto los últimos años. 

Para la UDI en especial será un momento complejo, el 2010 actuó como contrapeso al poder del Ejecutivo, aportando a sus mejores hombres y mujeres al gobierno y fue en justicia responsable de la recuperación política que vivió ese gobierno hacia el final, de la mano del ministro del Interior, Andrés Chadwick. Nada de lo anterior se podría repetir y la búsqueda de su rol lo va a tensionar fuertemente. Renovación Nacional por otro lado aparece más dispuesta esta vez a jugar el rol de partido de gobierno, solo queda la duda de cómo va a reaccionar ante esto el senador Manuel José Ossandón. 

Sin duda que muchas de las diferencias entre los partidos  hoy se ven disimuladas en Chile Vamos, ante la ansiedad que provoca enfrentar la elección con la posibilidad de ser gobierno nuevamente. 

Para este futuro Congreso que se anticipa fragmentado, y sin partidos hegemónicos capaces de articular la política de gobierno y oposición, será el propio futuro poder ejecutivo quien marque sin contrapeso el momento de los diálogos y los acuerdos.