Sebastián Piñera
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Opinión
Gonzalo Müller Gonzalo Müller
Analista político

Piñera con un mandato claro

Esta segunda vuelta fue una elección distinta a la primera. Solo así se puede entender y explicar el triunfo macizo de Sebastian Piñera con más de 3 millones setecientos mil votos, algo que lo pone a poca distancia de las votaciones históricas de Eduardo Frei (1993) y de Patricio Aylwin (1989), y por sobre la propia Presidenta Bachelet (2006 y 2013). 

La participación sorpresivamente más alta que en la primera vuelta desmintió a muchos en la izquierda que apostaban que solo una baja participación le daba opción al candidato de Chile Vamos. Grave error. La realidad fue que la ampliación de participación le dio una amplia ventaja a Piñera. Esta nueva capacidad movilizadora de la centroderecha debe ser leída con humildad, fueron miles de chilenos que confiaron en el lider de Chile Vamos, pero que conectaron no políticamente en el viejo eje izquierda-derecha, sino en uno nuevo, el de electores que votan por temas y propuestas, que valoran el esfuerzo personal pero también esperan apoyo del Estado para salir adelante, en resumen esa nueva clase media cobró un protagonismo clave, que nos lleva a pensar que decide esta elección en un margen inesperado. 

Piñera y su campaña construyeron una mayoría importante, que fue más allá del elector tradicional de derecha, y por lo mismo el desafío de mantenerla, cuidarla y sobre todo proyectarla se convierte en la tarea política de este segundo mandato. Reflejarla en el gabinete sería una buena idea, pero sin duda que deben ser las políticas públicas del gobierno las que demuestren que hay un diseño de cómo seguir avanzando en el tono y en el fondo de lo que se hizo en esta segunda vuelta, que el discurso de unidad sea la respuesta permanente a quien siguen pegados en la lucha de clases en la izquierda. 

"El Presidente electo Sebastian Piñera tendrá mucho tiempo, aunque no lo parezca, tanto para entender su triunfo y para escoger muy bien a su futuro gabinete."

Gran derrota del gobierno y de la mismísima Presidenta Bachelet. El comprometerse tan decididamente en la campaña de Alejandro Guillier hace imposible separarla a ella y su gobierno del mal resultado del senador de Antofagasta, como la excesiva presencia de sus ministros en actos de campaña, lo que fue liderado por la vocera Narváez que varias veces fustigó con dureza al candidato opositor. La estrategia de involucrarse tan a fondo en la candidatura de Guillier enreda el legado de la Presidenta y sus reformas, al ponerlas en lado de los perdedores. 

Los partidos de la Nueva Mayoria, deben asimilar el resultado. Sin duda que el diagnóstico que hagan de la derrota no será fácil. Por lo menos deben evitar culpar a otros como el Frente Amplio, que a la luz de lodo números de cuadro con sus votos, pero sin evitar este mal resultado. Si muere o no la coalición Nueva Mayoria, dependerá en gran parte que los partidos que la componen vean algún valor.  La tensión que les generará a esta izquierda tradicional quedar entre el Frente Amplio y el nuevo gobierno de Chile Vamos. 

El Presidente electo Sebastian Piñera tendrá mucho tiempo, aunque no lo parezca, tanto para entender su triunfo y para escoger muy bien a su futuro gabinete. Será esta decisión la primera señal verdadera del sentido y relato que espera imprimir a este su segunda mandato presidencial.