¿Ser segundo es perder?
Opinión
Gonzalo Müller Gonzalo Müller
Analista político

¿Ser segundo es perder?

Confirmadas las primarias presidenciales en Chile Vamos, con la declaración del ex Presidente Sebastián Piñera -que despejó cualquier duda sobre su realización y especialmente sobre la voluntad de quien lidera las preferencias de participar en este proceso- ahora vale preguntarse qué hay realmente en juego en esta instancia. 

Como mecanismo de participación en la definición de quién es el abanderado único de Chile Vamos, las primarias le darán a quien gane -como está largamente estudiado en ciencia política- un plus o ventaja frente a otros candidatos que no se sometan a este mecanismo de elección. Al mismo tiempo le permite ganar legitimidad, bien tan escaso en nuestra actual realidad política, que se constituye en un segundo premio para quien resulte vencedor. 

Estando claras las razones de por qué es valioso que existan las primarias, también deberíamos reconocer que, en el momento actual, el favoritismo de Sebastián Piñera lo perfila como el más posible ganador no solo de los comicios del sector, sino que de la elección presidencial.

Dicho esto, es válido preguntarse qué pasa con los otros candidatos; por qué razón están compitiendo realmente Felipe Kast y Manuel José Ossandón.

El senador por Santiago Oriente sabe que su capacidad de hacer daño, a través de sus críticas, lo constituyen en una amenaza seria. El temor que provocan sus destempladas palabras cuando se refiere al ex Presidente Piñera, es un estilo perfeccionado desde que era Alcalde de Puente alto y que sin duda le ayudó a ser elegido senador.

Pero algo pasó que ahora en la oposición ese estilo le ha hecho mantener el interés y cobertura de los medios, pero no le ha ayudado nada en cuanto a aumentar en adhesión ciudadana, lo que lo tiene en un lejano 4% de apoyo a nivel general. De todos modos, para el senador Ossandón llegar segundo no es perder, si esto le permite insistir en cuatro años más con su candidatura presidencial. 

Por otro lado Felipe Kast, y su partido Evópoli, buscan dar la sorpresa.

A su favor cuenta con un equipo no muy grande, pero sí cohesionado y motivado por su candidatura. Esto le ha permitido desplegarse en los medios con propuestas e ideas interesantes, aunque algo boutique, por ser muy de nichos. Su objetivo de dar a conocer su proyecto político se cumpliría en la medida que logre la atención de los medios y algún protagonismo en los debates, lo que hasta ahora -salvo su video vestido de mujer- le ha sido esquivo.

En su caso, ser segundo en la primaria sería un triunfo, dejándolo instalado como un liderazgo nuevo y consolidado en la centroderecha chilena. El rol de Kast es ser un doble desafiante de Ossandon y también de Piñera, aunque respecto de este último no haya demostrado aún ser una amenaza en términos de forma o fondo. 

El riesgo de ambos desafiantes es que la audiencia está concentrada -al menos en Chile Vamos- en la pelea de fondo y no se prestará mayor atención al resto. Salvo que, para llamar esa atención, se recurra a las descalificaciones y ataques, lo que podría causar más daño a quien los emite que a quien van dirigidos.

Esto, porque más allá de sus propios intereses y cálculos, las primarias y la elección presidencial han adquirido una importancia y gravedad inusual entre los electores de centroderecha, que no entenderían que se arriesgue la capacidad de Chile Vamos de ganar la elección presidencial. Así, en la práctica, tanto Ossandón como Kast deberán tener conciencia de este ánimo entre quienes van a votar en la primaria. Si no, verán que ser segundo puede ser realmente perder.