Elecciones serán el 23 de octubre

¿Voto informado?

En 38 días hay elecciones municipales y casi no hay campañas visibles en todo el país. Es el debut de la nueva legislación electoral, con campañas más restringidas en medios y financiamiento. Pero hay varias preguntas dando vueltas: ¿Cómo estas restricciones afectan el voto informado de los electores? O incluso peor, ¿favorecen las nuevas reglas la abstención electoral?

En las últimas elecciones la abstención fue la gran protagonista, al ir a votar solo cuatro de cada 10 chilenos en edad de sufragar. ¿Nos vamos a volver a sorprender si se repite la escena de colegios electorales semi vacíos y una larga tarde donde los electores brillan por su ausencia? 

Esas imágenes sin duda ponen en cuestión no sólo la calidad de nuestra democracia, sino también una nota de alerta sobre la legitimidad de que unos pocos toman la decisión de elegir a las autoridades de las comunas de nuestro país.

Ya en las últimas elecciones hemos visto que no son los electores que cambian de preferencias los que construyen nuevas mayorías, sino que se empieza a hacer habitual que los cambios políticos o la alternancia en el poder sea provocada por la abstención de los electores de uno u otro sector. Es decir, el electorado decisivo no sería el movilizado a votar, sino aquel que abandona a su sector tradicional por la vía de abstenerse o salirse de la elección.

Es en este contexto, donde luego de esta puesta en práctica de la nueva legislación electoral vendrá el tiempo de la evaluación de la misma. Como toda política pública, deberá ser evaluada por sus objetivos, en este caso si colaboran las nuevas reglas a tener unas elecciones más justas e informadas, y si son o no un aporte a la mayor participación de los ciudadanos.

El malestar con la política y los políticos llevó a que se restringieran fuertemente los medios de campaña. Esto se ha transformado en una verdadera barrera muy difícil de superar para los candidatos nuevos o desafiantes de aquellos que hoy día están en el poder. Los incumbentes juegan con ventaja en esta nueva regulación y esto podría terminar distorsionando la expresión ciudadana. Si solo votan los chilenos más politizados, en un país donde la gran mayoría no reconoce identificación política o partidaria, sería sin duda una grave distorsión. 

Es por esto que llama la atención que no existan ni medidas ni una campaña oficial pro participación electoral.

Queda poco más de un mes, en donde veremos si las nuevas campañas cumplen con el objetivo de informar y movilizar a los electores. De no hacerlo, vendrán las correcciones necesarias para que el flagelo de la abstención no termine poniendo en duda la expresión institucional de la voluntad política de los ciudadanos, como son las elecciones. Ante lo que queda la duda de si resisten nuestras elecciones el test del voto informado.


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