¿Y si gana Guillier?
Opinión
Gonzalo Müller Gonzalo Müller
Analista político

¿Y si gana Guillier?

A poco más de dos semanas de la segunda vuelta presidencial, el Frente Amplio toma la decisión de no votar por Sebastian Piñera, y de esperar que Guillier sea capaz de atraer sin su ayuda a los electores que votaron por Beatriz Sánchez el pasado 19 de noviembre. Estas semanas el nuevo referente de izquierda le impuso como condición definiciones clave al candidato del oficialismo, tales como el fin de la AFPs, la condonación del CAE, las que este no pudo aceptar en su totalidad por más que se esforzaron sus equipos en acercarse a esas demandas. Este proceso nos da una señal muy potente del tipo de relación que tendría Alejandro Guillier con el Frente Amplio de ser elegido presidente.

"Muy propio de su inmadurez política (del Frente Amplio) es rehuir toda responsabilidad frente a la eventual derrota, como si la realidad no los hubiera puesto justamente frente a esa responsabilidad"

Poner entre la espada y la pared a quien obtuvo el 22% de los votos y con esa leve ventaja desplazó a la candidata del Frente Amplio, refleja el poco entusiasmo que genera verdaderamente la candidatura de Guillier entre los líderes del Frente Amplio. Muy propio de su inmadurez política es rehuir toda responsabilidad frente a la eventual derrota, como si la realidad no los hubiera puesto justamente frente a esa responsabilidad. Declararse opositores a un eventual gobierno del senador por Antofagasta, aunque muchos de ellos estén dispuestos a votarlo no solo es algo difícil de explicar, sino que deberíamos ser muy inocentes como para no entender es una manera de negarle el apoyo incondicional que necesita para ser  realmente competitivo. 

Con una bancada de 20 diputados y un senador, ¿el Frente Amplio sería capaz de ofrecerle gobernabilidad a Alejandro Guillier? Pareciera que no, sobre todo si el éxito de un Gobierno de ese último los podría alejar de alcanzar el poder, objetivo declarado de su proyecto de largo plazo. ¿Habría tolerado el mismo Frente Amplio las dudas y exigencias de parte de la Nueva Mayoría en caso de haber sido Beatriz Sánchez quien pasara a segunda vuelta? Probablemente la repuesta también es negativa en este caso. 

El 20% de los votos les entregó un protagonismo al Frente Amplio, respecto del futuro de la vieja izquierda chilena y sus partidos. Es evidente que esa es el verdadero dilema que no logran resolver. Si le dan un segundo aire a la Nueva Mayoría, esto puede provocar que el Frente Amplio se vea ahora presionado entre colaborar activamente por el éxito de ese eventual gobierno o convertirse en ese niño terrible que solo lo haga sufrir, cada vez que tenga que aprobar una ley o implementar una política pública que no sea de su total agrado. A ratos parecen olvidar que el Frente Amplio, más allá de su sorpresivo resultado, perdió la elección y que son otros los candidatos y programas que alcanzaron mayor apoyo por parte de la ciudadanía. 

"Si el Frente Amplio no ha querido ni sentarse a dialogar con los equipos de Alejandro Guillier para adaptar sus propuestas o negociar un gobierno en conjunto, renunciando a ambas alternativas legítimas bajo una lógica de no querer ser parte de nada que huela a vieja Concertación ni siquiera a Nueva Mayoría, son estas posiciones las que llevan a pensar que un gobierno de Guillier viviría bajo el eterno cuestionamiento de esta nueva izquierda"

Su presencia en el Congreso los pondrá a prueba, en cuanto a si son capaces de ser parte de los acuerdos y consensos que un congreso sin mayorías absolutas necesita, en estas semanas no han sido especialmente alentadoras en este sentido. Si el Frente Amplio no ha querido ni sentarse a dialogar con los equipos de Alejandro Guillier para adaptar sus propuestas o negociar un gobierno en conjunto, renunciando a ambas alternativas legítimas bajo una lógica de no querer ser parte de nada que huela a vieja Concertación ni siquiera a Nueva Mayoría, son estas posiciones las que llevan a pensar que un gobierno de Guillier viviría bajo el eterno cuestionamiento de esta nueva izquierda que se alimenta del descontento y descomposición de la antigua izquierda y sus partidos. Su prioridad por ahora es alcanzar la hegemonía de la izquierda y no pactar, es esta convicción la que guía sus decisiones, aunque no logra asegurarle del quedar eximidos de responsabilidad ante los resultados que esta actitud provoque.