Crédito: Agencia UNO
Las 130 propuestas de Evópoli

Las 130 propuestas de Evópoli

Evópoli tiene una declaración de principios, pero hasta ahora no había hecho el esfuerzo de tratar de aterrizarla programáticamente. La candidatura presidencial de Felipe Kast les entregó esa oportunidad y el resultado, aunque disparejo, merece ser celebrado.

Las 130 propuestas de gobierno presentadas buscan tomarse en serio la delineación de un horizonte político que equilibre la libertad individual con la justicia social. En esto, se encuentra en plena sintonía con casi todas las derechas modernas. Junto con ello, en línea con “La Gran Sociedad”, trata de instalar a la sociedad civil como un actor tan relevante como el Estado y el mercado al momento de pensar el orden social y buscar soluciones a problemas públicos.

La visión de justicia social detrás del texto, lamentablemente, no es muy clara. Esto hace que la justificación de la prioridad por los niños, de la focalización (que aparece, curiosamente, como principio político) y de algunas medidas redistributivas se sostenga mucho más en argumentos técnicos que de justicia. Se pretende que todos puedan competir en igualdad de condiciones, pero no por qué eso es bueno, ni tampoco qué sería aquello que justificaría ayudar a los que no les va bien. En esto, el programa parece alejarse de la crítica de “La Gran Sociedad” al individualismo como perspectiva sociológica y política. Esta discapacidad es la que fue apuntada por Daniel Mansuy en su crítica al programa, cuando señaló que al pensarse desde el “puro liberalismo” -es decir, desde la mera perspectiva de la libertad individual- pierde de vista otros niveles de análisis imprescindibles para la comprensión política.

En todo caso, a pesar de ese déficit, el texto logra altos niveles de lucidez en sus propuestas económicas. Es clara la mano de Ignacio Briones en las duras medidas propuestas para mejorar la competencia en distintos sectores estratégicos de nuestra economía, muchas de las cuales les pararían los pelos a varios de nuestros empresarios. En esto no hay concesiones ni confusiones entre ser pro-empresa y ser pro-empresario, y los argumentos que sostienen las medidas son claros y sólidos.

En lo educacional, la idea de poner la habilitación cognitiva y emocional de los niños como primera prioridad, e ir construyendo sobre esa base un sistema educacional más justo para todos, hace sentido, pero su justificación, como dijimos, requiere de una mayor argumentación, porque pareciera sostenerse solamente en el anhelo de “emparejar la cancha” para la competencia, lo que la deja debilitada frente a la crítica, a pesar de que la prioridad por la infancia puede ser respaldada por sólidos argumentos de justicia.

En contraste con las áreas económicas y educacionales, hay partes en que las propuestas, como en el caso de la diversidad sexual,  alcanzan la extensión y justificación de un tuit. Y, finalmente, hay otras, como el área constitucional (donde proponen “eliminar” la subsidiariedad como principio constitucional), que aparecen en flagrante contradicción con su propia declaración de principios, además de sostenidas en una pretensión de neutralidad ingenua y sub-argumentada. 

En suma, este programa pone a Evópoli en el camino correcto, pero con un equipamiento todavía inadecuado para recorrerlo. Contiene algunas muy buenas propuestas que deberían ser tomadas seriamente en cuenta por quien sea que llegue a ser el candidato de la derecha en las presidenciales, pero no logra traducir coherentemente sus principios políticos ni esbozar una perspectiva sobre la justicia social lo suficientemente acabada como para dar respuestas coherentes a los desafíos que enfrenta el país. Los injertos libertarios -es decir, que parecen negar que la justicia social o el bien común sean conceptos sustantivos-, las contradicciones respecto a sus propios principios y las formas ingenuas de pretensión de neutralidad sin duda lo debilitan. Pero, sumando y restando, mucho de lo que contiene está bien encaminado, es un aporte, y debe ser considerado seriamente por las demás fuerzas políticas del sector, que hasta ahora lo han ignorado.


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