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El gran combo: gratuidad y disminución de auspicios
Opinión

El gran combo: gratuidad y disminución de auspicios

Dos nuevos tópicos se han tomado el debate cultural en las dos últimas semanas.

El primero tiene relación con la decisión desde la Presidencia de la República de instaurar la gratuidad en los museos pertenecientes a la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, volviendo a instalar una discusión de larga data: “¿Hay que liberar la entrada o no? ¿Afecta ello el aumento de la cantidad de público? ¿Es una política efectiva o efectista?”.

La verdad es que como todo en Gestión Cultural no hay una respuesta única. Depende del momento, el lugar y la oportunidad. En el caso de nuestro país, aparecieron voces bastantes generalizadas desde los museos diciendo que los ingresos propios por este concepto no eran cifras muy abultadas y que iban a un fondo común. Por lo tanto, no se producía un incentivo mayor para que fuera un puntal de la gestión de los museos.

Lo que no deja de ser cierto es que si bien estos ingresos económicos no son tan interesantes, si uno mira el detalle se dará cuenta que al igual que en el resto del mundo, los sectores más vulnerables y con menos ingresos económicos, como los estudiantes y la tercera edad, ya tenían un valor diferenciado y muy rebajado por lo que este cambio en la forma de ingreso impactará a las personas que pagan entradas generales.

"Con esta nueva política, a lo que se tenderá es a subvencionar personas que tienen la capacidad de pagar su entrada."

Es cosa de pasearse cualquier día por nuestros museos para constatar que quienes los visitan son principalmente turistas o personas con ciertos hábitos culturales ya adquiridos, pertenecientes a una clase media ilustrada, profesionales adultos-jóvenes o personas del sector más acomodado de nuestra sociedad. Por lo tanto, con esta nueva política, a lo que se tenderá es a subvencionar a personas que tienen la capacidad de pagar su entrada.

Tal como dije nada es blanco o negro. Por lo tanto, una política de gratuidad puede ser bastante inclusiva, pero siempre y cuando se trabaje desde la temprana edad, en los jardines infantiles y colegios, la creación de hábitos culturales como la valorización de nuestro patrimonio y el desarrollo de la percepción artística.

Lamentablemente, los que trabajamos en este rubro podemos identificar fácilmente cuáles son las falencias. Hay una cantidad de directores y profesores de colegios municipalizados o privados subvencionados que lo único que quieren es poder acceder a estos espacios pero se encuentran con una barrera infranqueable como es la falta de recursos para contratar los buses para poder acceder a los museos.

Por otro lado, están los gestores de los propios museos que muchas veces se encuentran con la misma muralla: la falta de recursos para poder desarrollar un área de educación en los museos que pueda entregar tanto el material didáctico necesario como pagar los sueldos de los guías especializados. Por supuesto y como en todo, hay excepciones, pero la cantidad de niños que pueden acceder a nuestros museos es ínfima.

No he escuchado por el momento ninguna iniciativa desde el Estado para subvencionar estas necesidades, que son algunas de las políticas que se han implementado en países donde han decidido la gratuidad de los museos por decreto.

"Por supuesto y como en todo hay excepciones, pero la cantidad de niños que pueden acceder a nuestros museos es muy ínfima."

Tener los días domingos liberados como ha sido el caso en Chile en los últimos años, no debería ser la única referencia para determinar que la gratuidad de acceso será automáticamente sinónimo de mayor acceso a nuestros espacios culturales.

Debemos incorporar de manera urgente en la discusión sobre la reforma educacional en el Congreso estos elementos constitutivos del desarrollo cultural como prioritarios.

Disminución de aportes privados

El otro tema que se tomará la agenda prontamente es la constatación, bastante generalizada de los gestores y agentes culturales, de que durante el segundo semestre -y el próximo año- se viene la disminución significativa de los aportes del sector privado hacia los proyectos culturales.

Hago referencia tanto a auspicios directos como por medio de la Ley de Donaciones Culturales.

Este fenómeno nada extraño como comportamiento en tiempos de incertidumbres, de grandes cambios como son las reformas planteadas por el Gobierno o de menor crecimiento de la región, viene sólo a reafirmar lo complicada que es la dependencia de los aportes del sector privado al desarrollo cultural de un país.

Por supuesto que cada empresa es dueña de definir cuáles serán sus prioridades para el año, cómo abordarán su responsabilidad social empresarial, cómo estructurarán sus campañas de marketing, comunicaciones y fidelización de consumidores, por lo que por ningún motivo estoy cuestionando las motivaciones para la disminución de los aportes hacía el sector cultural.

"En tiempo de vacas flacas la falta de la continuidad de actividades culturales es resentida por la comunidad como una una falta de compromiso por parte del Estado."

Lo que planteo como duda es cuál es el modelo que seguiremos desarrollando a futuro, ya que gran parte de lo que se hace como descentralización, lo que nosotros definimos como hacer patria ha sido principalmente realizado gracias a aportes del sector privado.

Por supuesto en tiempos de vacas gordas es reconocido como un aporte invaluable y desinteresado por parte de los privados, pero en tiempo de vacas flacas la falta de continuidad de estas actividades es resentida por la comunidad como un desinterés y una falta de compromiso por parte del Estado.

Es por ello que adelantándose a un 2015 complejo, este tema debería ser hoy objeto de un debate más amplio. Por ejemplo: ¿Cómo desarrollamos un plan nacional de inclusión y extensión cultural territorial, y no sólo concentrarnos en el futuro despacho de la creación de un Ministerio de la Cultura que no incluye estas grandes problemáticas?


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