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Por favor, no molestar
Opinión

Por favor, no molestar

Durante la última semana, tuve la oportunidad de visitar Múnich y Berlín con el doble propósito de entrevistarme con especialistas en acústica y visitar salas de concierto para poder enriquecer los planos arquitectónicos del proyecto de Vicuña Mackenna 20 que albergará la futura sala de concierto de la Sinfónica y del Coro Sinfónico y la sala de danza del BANCH.

Como viví más de la mitad de mi vida en distintos países de Europa, al volver a Alemania, pensé que no me iba a causar el efecto que me produjo. Debe ser por las reformas que se están realizando en nuestro país y el ambiente un poco friccionado que se vive por estos días, pero la verdad es que estamos aún tan lejos de lo que se define como desarrollo.

Aparentemente algunas de nuestras ciudades se ven modernas, comunicadas, ordenadas, pero es sólo apariencia. Entre más escarbamos, más desigualdades y guetos encontramos.

¿Es ésta la sociedad que queremos dejar a nuestros hijos? Esa pregunta me dio vueltas cuando regresaba a Chile en ese Boeing 777.

No reconocer todos los avances realizados en estos últimos 25 años, sería ser demasiado cínico e ingrato. Pero al desmenuzarlos, sobre todo en el ámbito que me convoca, principalmente la cultura, nos damos cuenta de la fragilidad y de los muchos silencios que se han producido a lo largo de estos años con tal de no crear incomodidades, o de no parecer crítico de un sistema que le tiene miedo a los cambios, que le gusta lo políticamente correcto y las medias tintas.

"El único freno a la innovación y al desarrollo es el stand by. Es imposible que de un buen debate no puedan surgir consensos, mejoras y grandes acuerdos."

Tal como lo mencioné en el post anterior, creo que llegó el momento de debatir en serio, sobre todo ad portas de la formulación del nuevo Ministerio de Cultura.

Cuando hago mención a la falta de debate o al miedo a la confrontación de ideas me refiero a algunos comentarios de personas en cargos directivos de instituciones que me han hecho saber que, por favor, modere mis comentarios. Que no levante más olas y, que si se puede, que dejemos las cosas como están, ya que de lo contrario se puede poner en riesgo todo lo conseguido.

Yo les contesto lo mismo de siempre: el único freno a la innovación y al desarrollo es el stand by. Es imposible que de un buen debate no puedan surgir consensos, mejoras y grandes acuerdos.

"¿Cómo podemos como sociedad hablar todo el día de desarrollo si nuestros estudiantes no han podido abrir sus mentes a la creatividad y al cultivo de las artes?"

Como gestores culturales queremos ser parte del debate de la reforma educacional, no sólo meros observadores. Trabajamos en un ámbito fundamental para el desarrollo futuro de nuestros estudiantes.  Por mi cátedra de Gestión y Políticas Culturales en el Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile o desde mi ramo de Comunicación y Cultura de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de  Santiago, he constatado que el pasivo cultural y artístico que arrastran nuestros alumnos universitarios es gigantesco. Y ha seguido empeorando.

Agencia Uno

¿Cómo podemos como sociedad hablar todo el día de desarrollo si nuestros estudiantes  no han podido abrir sus mentes a la creatividad y al cultivo de las artes? ¿Cómo podemos como sociedad ser cómplices de tamaña aberración?

Al recorrer las Filarmónicas y Sinfónicas de Berlín y Múnich, y constatar el enorme esfuerzo destinado a la creación de jóvenes audiencias -además de los importantes recursos dirigidos desde municipios, Lander y gobierno central a sus espacios musicales, teatrales y visuales- no podemos sino escandalizarnos por la falta de apoyo por parte del Estado a una de sus pocas instituciones 100% pública como es la Sinfónica y demás cuerpos estables, y quedar perplejo ante las declaraciones de ciertas autoridades, que tienden a desligarse del problema.

Pero más que quedarse en el lamento permanente de nuestras falencias o de las incomprensiones, es importante pasar de los diagnósticos y estudios a la acción.

Veamos cómo queremos los actores culturales intervenir en una reforma donde a los pilares calidad, acceso y gratuidad, se olvida agregar, muchas veces, diversidad y creatividad.

Asumiendo la importancia que tienen en nuestro devenir nuestros futuros médicos, ingenieros, economistas y abogados también me interesa que entre nuestros hijos se descubran nuevos Mattas, Nerudas, Parras y Arraus. Ellos no nacerán por generación espontánea, tendremos que formarlos entre apoderados empoderados, maestros extraordinarios y espacios culturales dinámicos.

"No reproduzcamos los modelos de desigualdad y de concentración de la riqueza del conocimiento de unos pocos para unos pocos."

Ya no podemos compartimentar todas las estructuras culturales, y apoyar un discurso trasnochado sobre el autofinanciamiento, un modelo reaccionario de entender la cultura como un bien de consumo y no como parte intrínseca del desarrollo. O seguir escuchando un discurso donde se asimila la libertad en el ámbito cultural como un bien superior que no puede ser financiado.  

Por favor, revisemos la bibliografía y una vez más nos encontraremos con veinte años de atraso en el debate sobre la necesidad de tener una sociedad cada vez más cultural y menos consumista. Hablemos de participantes y practicantes culturales por encima de consumidores. Trabajemos desde la mediación por sobre la imposición de ciertos valores culturales. No reproduzcamos los modelos de desigualdad y de concentración de la riqueza del conocimiento de unos pocos para unos pocos. No sigamos privilegiando únicamente una élite por sobre una masa de ciudadanos cada vez más informados que reclama mayor inclusión y participación.

Tantos cuestionamientos que pocos quieren debatir y que tienden a ser ahogados con tal de dejar el letrerito en la puerta que predica: “Por favor, no molestar”.


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