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¡Que no cunda el pánico, si total son creadores!
Opinión

¡Que no cunda el pánico, si total son creadores!

He escuchado con mucha atención la aprobación y el despacho de la Ley de Presupuesto 2015 realizado por el Senado.

Primero que nada quisiera felicitarlos por detenerse un par de segundos, aunque de manera  infructuosa, para conversar sobre temas culturales, como fue la indicación que quiso añadir la senadora Lily Pérez, y a propósito de la cual quisiera hacer algunas acotaciones.

Me parece fundamental lo planteado, en el sentido de asegurar el financiamiento de las principales orquestas clásicas del país. Obviamente que enfocar el debate en torno a la capital vs las regiones es un poco extemporáneo en este ámbito, ya que bajo la lógica de población y cobertura tendríamos que tener cerca de 10 orquestas profesionales sólo en Santiago. En la Región Metropolitana, hay sólo tres o cuatro orquestas financiadas, en parte, con recursos públicos.

Sin embargo, quedé un poco perplejo con algunas intervenciones de nuestros honorables. Como por ejemplo la de la propia senadora Pérez que hace una defensa tan valorable de la Orquesta Marga Marga, pero equivocándose en los términos básicos. Habla de dicha orquesta como la “Filarmónica” Marga Marga. Esto no es cierto, la Orquesta Marga Marga es una destacada orquesta de cámara cuya cantidad de integrantes no supera los 16 músicos, por lo que hablar de repertorio sinfónico es impensable.

"“¡Qué importa confundirse al fragor de la discusión!” El tema es que no hay confusión: ¡hay desconocimiento!"

También hace referencia a que sería la única orquesta de vientos, siendo que claramente es un orquesta integrada sólo por cuerdas (violines, violas, celos y contrabajos). Los vientos, de madera (flautas, oboes, fagotes y clarinetes) o de metales (trompetas , trombones  cornos y tuba), están ausentes, generalmente, de dicha orquesta. Me dirán: “¡Qué importa confundirse al fragor de la discusión!” El tema es que no hay confusión: ¡hay desconocimiento!

Desconocimiento que se hace patente cuando otro parlamentario como el honorable senador Alfonso de Urresti afirma que a la Sinfónica de Chile o el Ballet Nacional Chileno nunca se les ha visto por su región. Quisiera indicarle que ambas agrupaciones, dependientes del CEAC de la Universidad de Chile, han estado presentes en la Región de los Ríos y de Los Lagos desde 2009 en las siguientes ocasiones y ciudades: Valdivia (4 veces), La Unión, Los Lagos, Puerto Montt, Puerto Varas, Llanquihue, Puerto Octay, Osorno, Calbuco, Ancud, Castro, Puranque, y, por supuesto, Frutillar, donde hemos estado acompañando a las Semanas Musicales de Frutillar, y haciendo conciertos de extensión, desde hace 35 años ininterrumpidamente.

El problema es el mismo de siempre, en todos los años que llevo dirigiendo espacios culturales es muy poco probable ver presentes a nuestros honorables representantes cuando se trata de giras, donde las presentaciones se realizan en grandes gimnasios, en condiciones bastantes precarias y difíciles para nuestros músicos, frente a amplias audiencias de 2.500 a 4.000 personas. Giras que por lo demás son todas financiadas con recursos privados ya que nunca hemos podido contar con recursos públicos para itinerar por nuestro país.

Al escuchar también al senador Alejandro Navarro me inquieta, no sólo que confunda un violín con un instrumento de viento, sino que hable con tanto desconocimiento de la Orquesta Sinfónica de Chile pensando que su sede principal pudiera ser el Teatro Municipal de Santiago, ¿no estará pensando en la Orquesta Filarmónica de Santiago?, o que el Ballet Nacional Chileno fuese confundido con el Ballet de Santiago o el Bafona. El primero se dedica a lo contemporáneo, el segundo a lo clásico y el tercero a lo folclórico, dicho sea de paso.

"Supongo que el senador entenderá que el Centro Sismológico Nacional, que está bajo el alero de la Universidad, no sólo existe para cubrir los sismos que puedan ocurrir en los territorios administrados por la Universidad de Chile."

Señores, la Orquesta Sinfónica de Chile fue creada por decreto de Ley de la República en 1941, por el Presidente Pedro Aguirre Cerda, y aprobada por el Congreso de la época como la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, no de la Universidad de Chile.

Supongo que el senador entenderá que el Centro Sismológico Nacional, que está bajo el alero de la Universidad, no sólo existe para cubrir los sismos que puedan ocurrir en los territorios administrados por la Universidad de Chile.

Por lo tanto, les ruego, que cuando comparen instituciones lo hagan teniendo en cuenta un contexto: manzanas con manzanas y peras con peras. Él se refiere a las orquestas juveniles que tienen una extraordinaria misión que cumplir, y cuyo ejemplo más usado es el sistema venezolano del Maestro Abreu. Precisamente,consciente de ello, el gobierno chavista nunca puso en duda ni la importancia ni el financiamiento de la Orquesta Sinfónica de Venezuela. Realidad que sí sucede en nuestro país. Le aseguro senador que con nuestro presupuesto la Orquesta Sinfónica de Venezuela no podría subsistir más de 5 meses al año.

También me deja perplejo la intervención de la senadora Ena Von Baer. No con respecto a que haga visible la ínfima representación en el Presupuesto de la Nación de las transferencias directas a instituciones culturales de regiones, sino el fondo del asunto que plantea. Si le ponemos cifras a lo expuesto por la senadora tendríamos que disponer de 800 millones de pesos por orquesta, para funcionar de manera estable y adecuada por año (estimando sueldos promedios de una orquesta de cámara de 33 músicos).

Lo que se concursa hoy son cerca de $ 200 millones de pesos al año por Orquesta Regional y que calculado por músico les da sueldos promedios de $ 400.000 pesos mensuales con lo cual se hace muy difícil una dedicación exclusiva a la labor musical profesional. Calculando las decenas de instituciones a las que hace mención llegaríamos a un presupuesto base de 8.000 millones de pesos (13,3 millones de dólares). Ante lo cual, y tal como dijo usted, senadora Von Baer, estaré en la tribunas el próximo año para recordarle sus palabras al momento de votar y aprobar dichos presupuestos.

Espero, estimados ministros de Hacienda y de Cultura, y honorables congresistas, que si tienen un pre-acuerdo para discutir estos temas en 2016 que lo hagan consultando a los especialistas que trabajamos en ello todos los días del año -tanto desde la academia como desde la práctica- para así mejorar el contenido de las propuestas y no como mera defensa corporativa de una región o institución en particular.

Si lo hacemos desde la perspectiva de la reforma educacional, tal como se lo escuche a los senadores Lagos Weber y Montes, sería muy valorado por todos los que trabajamos en el sector cultural.

"Estaré en la tribunas el próximo año para recordarle sus palabras al momento de votar y aprobar dichos presupuestos."

Ahora con respecto a las confusiones introducidas en el calor del debate, sólo quisiera contextualizar dos elementos. Supongo que entienden que cuando hablamos de Senado podemos tener de varios tipos. Cuando hablamos del Senado de la República o del Senado Universitario de la Universidad de Chile, por ejemplo, sin desmerecer a ninguno de los dos, no creo que nadie en su sano juicio confunda ambas instituciones, ni en sus roles ni en sus funciones, ni con respecto a sus presupuestos ni atribuciones, y sin embargo ambos se llaman Senado. Es por ello que les ruego ser cuidadosos con los términos: la Orquesta Sinfónica de Chile y el Ballet Nacional Chileno son patrimonio de todos los chilenos al igual que el SENADO de la República. Ambas instituciones responden a la Contraloría General de la República y se ingresa por concurso público convirtiéndose en funcionario público.

Lo segundo es que al igual como inviertan recursos de todos los chilenos para contratar a asesores (abogados, economistas e ingenieros) para temas específicos como el arte y la cultura, consulten también con especialistas en la materia, como son los gestores culturales. Sólo así se podrá estar mejor informados y preparados al momento de debatir y defender una postura en el ámbito de la Políticas Públicas Culturales.

Esperemos que éste sea el inicio de un debate serio, apasionante y trascendental en pro del desarrollo cultural de nuestro país.


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