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Tan cerca, tan lejos
Opinión

Tan cerca, tan lejos

Las giras internacionales son tan complejas de organizar y concretar para que resulten exitosas, que muchas veces quedan en el papel. El famoso dicho que alude a nuestra lejanía territorial se hace tan cierto en algunas ocasiones…

Cuando se trata además de un grupo o una compañía numerosa, aquello se convierte en algo más complejo aún. En los últimos veinte años me ha tocado efectuar giras o extensiones culturales en múltiples ocasiones, he participado desde lo técnico, lo artístico y desde lo administrativo a través de mi cargo en el CEAC.

Sin embargo las últimas dos experiencias, por un lado con la Orquesta Sinfónica de Chile a la Isla de Pascua en Diciembre pasado; y con el Ballet Nacional Chileno en Perú hace una semana, han sido experiencias tan plenas y placenteras que he querido compartir lo hermoso que es nuestra profesión de Gestor Cultural. 

La creación artística es un laberinto tan inmenso que a veces es difícil de dimensionar. El trabajo involucrado en ello es de tanta perfección que la relojería suiza palidecería. Pero cuando se trata de abrirse a lo desconocido, frente a una audiencia virgen, sin tapujos, sin límites, sin a priori y ésta devuelve una bocanada de aire puro por medio de los aplausos y el agradecimiento de ser parte de algo sublime, no queda más que rendirse.

Claudicar y admitir que lo que se logra por medio del arte y la cultura es único. No conozco ningún otro ámbito de la vida que pueda lograr esa sensación.

La gira realizada junto a la Orquesta Sinfónica de Chile, dirigida en esa ocasión por Alejandra Urrutia, implicó un trabajo silencioso de casi dos años para lograr un hito en la historia de la Isla: el primer concierto Sinfónico en el Tahai, junto a la Banda de la Fuerza Aérea y a Mahani Teave.

Un proyecto que peligró en su realización hasta media hora antes del inicio, producto de un diluvio sobre la Isla que ya contaba con sillas, atriles y equipos de sonido instalados. Todo ello nos llevaba a la duda razonable de si era factible realizar un concierto bajo esas condiciones adversas o debíamos  moverlo al gimnasio del lugar.

Las respuestas ante situaciones como éstas nunca deberían ser racionales ya que los resultados de la creación muchas veces parten desde lo racional pero terminan en lo emocional. Y así es como el cielo nos dio una tregua de 2 horas y 20 minutos exactas que nos permitieron brindar un concierto de ensueño.

Con la mitad de las personas de la isla sentadas en los pastos de la colina, el público escuchó absorto como  cuerdas, vientos, maderas y metales se mezclaban en un programa ideado como un regalo que buscaba, entre otras cosas, acercarnos a una cultura milenaria que sin duda nos brinda una de las postales de Chile más apreciadas en el mundo.

"El sonido de nuestra Orquesta Nacional compenetrándose con el lugar sagrado fue mágico."

Por otra parte, el sonido de nuestra Orquesta Nacional compenetrándose con el lugar sagrado fue mágico.

Creo que si bien nuestra Orquesta ha tenido grandes jornadas a lo largo de sus 74 años, la experiencia que vivimos los cerca de 120 creadores y técnicos presentes en esa actividad será imborrable  para nuestras memorias. 

Luego de lo vivido el año pasado pensé que iba a pasar mucho tiempo antes de sentir emociones como las percibidas en aquel viaje. 

Pero tal como lo mencionaba antes, el arte tiene recursos que aún me siguen sorprendiendo y ello sucedió con la última gira realizada junto al Ballet Nacional Chileno. Un agregado cultural nombrado hace poco, con una energía envidiable y un nivel profesional encomiable como es Jorge Moreno, en Perú, nos planteó llevar uno de los estrenos del año 2014 “l´Heure Bleu-La Hora Azul”, como una manera de celebrar los 70 años del Banch. 

Presentamos el proyecto a la Dirac, nos lo adjudicamos, nos consiguieron uno de los teatros más bellos que haya visto en mi vida como es el “Gran Teatro Nacional” de Lima, en una fecha que se ajustaba a nuestra temporada 2015 e incluso nos permitió inaugurarla en el extranjero.

Acontecimientos individuales de por sí aparentemente imposibles, pues todo se estaba dando. 
Eso hasta que pasó lo impensable. Un asunto político con ribetes internacionales como es el caso de espionaje de marinos se nos cruzó por el camino. Con ambos embajadores llamados a sus países de origen, hasta dos días antes del viaje, todo estaba en suspenso.

"En Perú nos alertaron de posibles protestas a nuestra llegada, pero fuimos confiados en que la belleza del pensar y el arte están por encima de cualquier diferencia que pueda suscitarse entre dos naciones hermanas."

Finalmente llegó la autorización para que el Banch, por primera vez en su historia, se presentara en el vecino país. Nos alertaron de posibles protestas a nuestra llegada o durante nuestras presentaciones, pero nos fuimos confiados en que -tal como lo sostiene la sabiduría popular-  la belleza del pensar y el arte están por encima de cualquier diferencia que pueda suscitarse entre dos naciones hermanas. 

Y así fue. Dos funciones a tablero vuelto, una función educativa con un gran nivel de respeto e interés por parte de los jóvenes estudiantes peruanos y un intercambio con los bailarines del Ballet Nacional del Perú de una riqueza extraordinaria. A ello siguieron numerosas críticas en los medios nacionales que nos dejaron asombrados y sobre todo orgullosos de ser representantes de nuestra nación. 

Una gira que nos trajo de vuelta a Santiago a las 6 de la mañana del Viernes 13 de Marzo, donde se podía percibir no sólo las extenuantes jornadas vividas en los rostros de nuestra delegación, sino el extraordinario viaje interior que nos arrojó una de las noches más exitosas de la Historia de nuestro admirado y querido Ballet Nacional Chileno.


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