Crédito: A. Uno
¡Ay el parlamento! y la representación sin brújula

¡Ay el parlamento! y la representación sin brújula

Esta ha sido una pésima semana para el parlamento, que ha traído tristes noticias a nuestra democracia y que sólo muestra que estamos frente a una crisis de una elite política que sigue con la brújula perdida para diagnosticar claramente los alcances del descrédito en el que han caído ciertas instituciones, entre ellas, el Congreso, que debiera ser por excelencia el espacio de representación de la ciudadanía. Tres hechos refrendan aquello.

1. Indicación de aportes de empresas

El primero, la polémica indicación para permitir los aportes de empresas (personas jurídicas) a partidos políticos, que contradice no sólo las recomendaciones de la comisión Engel, sino que lo que muchas instituciones que venimos trabajando el tema hemos dicho hace tiempo y por razones extensamente trabajadas. En un país como Chile es necesario establecer un muro sólido entre el interés privado y la política, de manera de garantizar que sea el bien común el que prime siempre en la toma de decisiones en materia de políticas públicas.

Más allá que es atendible el problema que se suscitaría para algunos partidos que administran su patrimonio a través de fondos de inversión y de empresas, lo cierto es que la forma de plantear la discusión desvirtúa el debate y desvía la atención de lo central. Era por cierto más pertinente, ahora que se empieza a discutir la ley de partidos políticos, abordar la cuestión patrimonial en estas circunstancias porque a estas alturas, sobretodo ahora que el financiamiento público de campañas y partidos está sobre la mesa, es legítimo preguntarse si los partidos pueden utilizar esta figura para administrar su patrimonio y luego, cuáles son los estándares de transparencia con los que este debiera administrarse. Claramente el episodio ha dejado en evidencia la falta de sintonía de muchos legisladores respecto de la ciudadanía.

2. Rechazo a urgencia del proyecto de rebaja a la dieta parlamentaria

Segundo, el rechazo a la solicitud de urgencia para el proyecto que rebaja la dieta parlamentaria impulsada por los diputados Boric y Jackson. Si bien hay quienes han acusado la medida de “populista” y “efectista”, lo cierto es que es un hecho innegable que las dietas parlamentarias son, incluso desde la perspectiva internacional y en relación al ingreso promedio en Chile, demasiado elevadas. Al rechazar la discusión lo que hace el parlamento es perder una oportunidad muy relevante de dar una señal de austeridad en medio de una sensación creciente de abuso de poder por parte del mundo político. Son esos pequeños gestos los que pueden ir ayudando a estrechar el abismo que hoy parece separar al mundo político de la ciudadanía.

3. Censura a Navarro

Por último, todo el episodio que rodeó la censura del Senador Navarro a la mesa de la Cámara Alta y que fue apoyada por la propia coalición oficialista. Mirado el vaso medio lleno, parece del todo sensato que de una vez por todas prime la responsabilidad y abandonemos el “deporte nacional” en el que se ha transformado disparar con acusaciones a mansalva, sin tener medios de prueba. Del lado medio vacío del vaso es una mala noticia que, hasta aquí, el parlamento y sus representantes no hayan sido capaces de mostrar si el interés privado ha tenido injerencia en la toma de decisiones públicas. Todo ello sin siquiera entrar al detalle en las tensiones que enfrenta la Nueva Mayoría.

Así las cosas, esta será una semana más para olvidar en el triste derrotero que enfrentan hoy algunas instituciones de nuestra democracia.


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