Crédito: Agencia Uno
[Minuto a Minuto] Sigue la entrega de los resultados de una nueva encuesta CEP

¿En qué están los electores?: otra mirada a la CEP

Y por fin llegó. La encuesta CEP vino a marcar el debate político que ya desde hace algún tiempo estaba presidencializado y cómo no, si ya varios de los candidatos declarados y no declarados han estado en intensa actividad política.

No quisiera centrarme en lo obvio y que ha sido el titular desde este jueves, que hay dos candidaturas que concitan más apoyo en los dos bloques políticos más relevantes, porque a seis meses de la primaria y a once de la presidencial, lo más lógico es tratar de profundizar en una segunda lectura de la encuesta que nos remite a al menos tres conclusiones previas y un desafío.

La primera conclusión, mirando los datos, es que, como no había sucedido en la encuesta CEP de las últimas dos elecciones y a menos de un año del evento electoral, el 50% de las personas no tiene o no manifiesta una preferencia presidencial. Ese número en 2012 -los “no sabe/no contesta”- alcanzaba apenas el 28%, mientras que en el mismo periodo en 2008 eran apenas el 23%. Esto puede ocurrir, entre otras cosas, porque en un ciclo de años de desprestigio del sistema político, la gente tiende a ser más indiferente, desconfiada o apática respecto a las alternativas políticas.

"Como no había sucedido en la encuesta CEP de las últimas dos elecciones y a menos de un año del evento electoral, el 50% de las personas no tiene o no manifiesta una preferencia"

Segundo, y probablemente unido a lo anterior, quienes manifiestan preferencia electoral lo hacen en proporciones menores también a encuestas previas con la misma anticipación al evento electoral (todos menos de 30%). Ya en noviembre-diciembre de 2008, Sebastián Piñera aparecía con un 51% de las preferencias, mientras que en igual periodo 2012, Michelle Bachelet obtenía un 53%. La historia que se escribió después ya es conocida por todos.

Un tercer punto y más relevante, es que no sabemos cuántas de esas personas que manifiestan o no algún tipo de preferencia van a ir finalmente a votar en un escenario de ya instalada normalidad del voto voluntario. A la luz de lo que sucedió en la última elección municipal, este es un tema gravitante que debiera estar en la preocupación de todas las candidaturas, porque niveles bajos de participación, si bien no deslegitiman los resultados, sí horadan el sistema político y contribuyen a acrecentar la distancia entre la política y la ciudadanía.

Todo ello plantea un escenario aún incierto para el futuro, lo que no es especialmente optimista en un contexto de descrédito generalizado de la política.

El desafío será, entonces, que las ofertas programáticas de todas las coaliciones y no sólo de sus candidatos, tengan claramente una mirada de futuro pero que, ante todo, tengan la capacidad de movilizar a un electorado cada vez más esquivo y complejo.


Lo más visto en T13