Los tres definiciones que fija son: "uno: no me gusta el lucro en educación". "Dos cuando hay recursos públicos no puede haber lucro. Tres: si alguien desea, en virtud del principio de la libertad de educar que en Chile existe cobrar una cantidad a los es

En vez del pesimismo: recuperar la política

En momentos en que el debate político y particularmente el electoral comienzan a quedarse en la pelea chica, aportes como el libro de Ricardo Lagos “En vez del pesimismo” contribuyen a poner temas sobre la mesa y establecer un horizonte para la discusión programática que viene.

Esto debiera ser de la mayor importancia, porque de algún modo el proyecto de centroizquierda que hoy representa la Nueva Mayoría necesita perfilarse y generar un nuevo impulso, si es que quiere reconquistar la confianza de una ciudadanía que le es cada vez más esquiva.

Más allá de los grandes lineamientos en materia de nuevas tecnologías, infraestructura, energía, políticas sociales y otra infinidad de temas abordados en el libro, hay cuatro cuestiones que vale la pena mirar por su relevancia política. Mal que mal, creo que es el debate político, aquello que tiene que ver con la distribución del poder en la sociedad, las estructuras de representación y las formas de relacionarse con la ciudadanía, lo que definirá el futuro de nuestro sistema político.

"El libro (de Lagos) es explícito en valorar las reformas impulsadas por la Presidenta Bachelet y señalar la importancia de darles continuidad y avanzar en otras materias de derechos sociales"

En tal cuadro, si bien los capítulos dedicados a la política son los últimos del libro, son también aquellos que cristalizan y constituyen una especie de síntesis de una discusión que es insoslayable para el ciclo electoral que viene, que es el origen del malestar en Chile, las nuevas dinámicas que adquiere la democracia, el debate constitucional y la continuidad del proyecto reformista del gobierno.

Respecto del malestar y la instalación de la desconfianza, el libro se juega por una tesis, la que es producto, además de los problemas que enfrentan en general las democracias en el mundo, de las fallas de las “palancas” del modelo de desarrollo en materia de educación, salud, pensiones y otras materias. Comparto en parte esta tesis, pero creo que es más que las promesas incumplidas, porque parte del malestar tiene que ver también con la percepción instalada del abuso de poder del sistema. No es menor que la desconfianza en la política, la iglesia, el mundo empresarial y otras instituciones se asocie a situaciones donde la asimetría y el abuso de ciertos “privilegios” estén al centro del debate.

Con respecto a las nuevas dinámicas que adquiere la democracia, es lúcido el reconocimiento de la crisis por la que atraviesa en Chile y el mundo, la democracia representativa. Lagos reivindica con claridad la necesidad de avanzar a nuevas formas de expresión de esta democracia “continua” con mecanismos de participación directa de los ciudadanos y usando, tal como lo hacen países con larga tradición en estas materias, como Suiza, las tecnologías.

Sobre el debate constitucional, si bien no se pronuncia específicamente por un mecanismo, creo que es más o menos evidente que una idea que recorre todo el libro, la idea de retomar el diálogo y avanzar hacia un pacto nacional, no tiene otra forma de cristalizarse que no sea el proceso constituyente. Si se trata de retomar la senda de los grandes acuerdos, y pese a que el libro no lo señala, desde mi punto de vista no hay otra manera de hacerlo que a través de una asamblea constituyente.

Por último, creo que una de las cosas más interesantes del libro en materia política es que, pese a que la construcción comunicacional ha dicho lo contrario, el libro es explícito en valorar las reformas impulsadas por la Presidenta Bachelet y señalar la importancia de darles continuidad y avanzar en otras materias de derechos sociales. Esto es clave,  especialmente por esta idea instalada de que Lagos sería el candidato de los sectores conservadores. Esto, al menos a la luz de las páginas de su libro, no se deja ver. Por el contrario, lo que hay en ellas es la invitación a debatir un proyecto progresista que le dé sentido a esta nueva transición política por la que atraviesa Chile.


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