Crédito: Agencia Uno
Un cambio inevitable con la fuerza de la razón

Un cambio inevitable con la fuerza de la razón

El cambio es inherente a las sociedades, qué duda cabe. Las instituciones, entendidas como regla del juego, se van adaptando de acuerdo a la manera en que las condiciones del entorno también se van transformando. No obstante, hay momentos en que ciertas “coyunturas críticas” aceleran los procesos y logran cambiar las tendencias en la sociedad. Creo que una serie de condiciones han derivado en este fenómeno en el sistema político chileno, al punto que no sería raro que, más temprano que tarde, las dinámicas del poder que hemos conocido hasta ahora, se transformen.

"La estructura de representación que ha sostenido hasta ahora la dinámica del poder en Chile parece haber llegado a su crisis terminal"

En efecto, tal como mostraba la encuesta CEP en estos días, pero anticipaban una serie de otros estudios dados a conocer previamente, hemos llegado al punto más bajo conocido para el gobierno, los partidos y las coaliciones desde la recuperación de la democracia en 1990. Esto se refleja no sólo en los bajos niveles de aprobación y altos de rechazo, también está en lo abierto que está, a poco más de un año, el resultado de la elección presidencial, donde ningún candidato logra entusiasmar. Todo ello en medio de una percepción generalizada de que los actores políticos están, en su gran mayoría, involucrados en casos de corrupción. Así las cosas, la estructura de representación que ha sostenido hasta ahora la dinámica del poder en Chile parece haber llegado a su crisis terminal y de no mediar cambios sustantivos en lo que hemos conocido hasta ahora, no sería raro que nuevas fuerzas políticas irrumpan en el escenario y logren cambiar las cosas, tal vez no de raíz, pero sí trazando un camino alternativo.

Probablemente aquella “coyuntura crítica” que señalaba más arriba, llegue dentro de poco tiempo de la mano de una autopercepción de la ciudadanía de que es posible presionar por cambios y que las cosas pueden ser distintas si se presiona al poder político y económico. En efecto, es una tremenda señal que casi dos millones de personas hayan salido a la calle a protestar pidiendo terminar con el sistema de AFP. La sola idea de que la “acción contenciosa”, como diría Sidney Tarrow, puede transformar la realidad, puede también inclinar la balanza en materia electoral si los ciudadanos organizados logran hacer de sus consignas, interpelaciones directas a la estructura de representación.

"Probablemente aquella “coyuntura crítica” llegue dentro de poco tiempo de la mano de una autopercepción de la ciudadanía de que es posible presionar por cambios y que las cosas pueden ser distintas si se presiona al poder político y económico"

El punto está entonces en cuán rápido será posible que el mundo político alcance un nivel de conciencia respecto a la profundidad de la crisis. Chile es un país que hace bastante tiempo dejó de incubar miedos y que tiene instalada la percepción del abuso de poder y de los privilegios como parte de la dinámica de la política y la economía. Quien logre leer el signo de los tiempos y genere capacidad de respuesta institucional frente a estas demandas, será también la coalición o el actor que logre liderar una opción de futuro


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