Crédito: A. Uno
¿Enrejar el Forestal?

¿Enrejar el Forestal?

Un reportaje de Tele13 relevó el deterioro generado por el comercio ambulante que ocupa el Parque Forestal y el descontrol que reina en las noches en este noble espacio capitalino.

Acertadamente, el municipio decidió prohibir la feria que se instalaba sobre prados y árboles, y creó un equipo de “guardaparques” para controlar a los vándalos que usan el parque como baño, discoteca o motel informal.

Su tarea será difícil, ya que el problema que aqueja al Forestal no es un hecho aislado. Se repite en muchas ciudades y refleja una preocupante actitud de individualismo y desprecio por lo público, donde unos pocos asumen que son dueños de plazas, fachadas o monumentos y que pueden disponer de ellos como les parezca.

"El comercio ambulante debe ser relocalizado en sectores que no afecten espacios públicos y debe penalizarse la demanda, multando a las personas que compran en zonas no autorizadas"

Lamentablemente estas conductas son amparadas por alcaldes que entregan permisos a comerciantes que invadan espacios públicos, y por algunos intelectuales que consideran al graffiti como “arte urbano”, aunque se efectue sin concurso o un mínimo consenso con la comunidad que debe convivir, por la fuerza, con estas “creaciones”.

Esta tendencia debe revertirse. El comercio ambulante debe ser relocalizado en sectores que no afecten espacios públicos y penalizarse la demanda, multando a las personas que compran en zonas no autorizadas. De lo contrario, los centros históricos se verán muy afectados como ya ocurre en Providencia o Valparaíso.

Para controlar el vandalismo deben aumentarse las multas y fiscalizar su cumplimiento, como se hizo en Quilpué donde el Estado se querelló contra dos grafiteros que deberán pagar medio millón de pesos por rayar vagones del Metro Regional.

Una segunda estrategia es reparar inmediatamente lo dañado evitando el fenómeno de las “ventanas rotas”, que ocurre cuando el deterioro se acumula y se genera una sensación de inseguridad e impunidad.

Para ello existen pinturas especiales que facilitan la limpieza de rayados, mobiliarios con diseños antivandálicos y regulaciones para proteger los lugares públicos afectados.

"Por la ubicación y diseño del Parque Forestal, sería lamentable que se llegara al límite de enrejarlo, pero puede ser el único camino para protegerlo."

En los parques ello implica cerrar su perímetro y establecer horarios de uso como ocurre en muchas ciudades del mundo y en parques emblemáticos de Santiago como el O´Higgins, Quinta Normal, André Jarlan o el Araucano.

Por la ubicación y diseño del Parque Forestal, sería lamentable que se llegara al límite de enrejarlo, pero puede ser el único camino para protegerlo si las medidas en curso no funcionan.

Pero incluso llegando a ese extremo y endureciendo penas y multas, el vandalismo seguirá en aumento si no se genera una cultura de valoración de los espacios públicos desde los hogares y las escuelas.

Además, este asunto debiera ser una prioridad para las autoridades políticas que suelen debatir sobre la importancia de lo público desde diversos ámbitos (salud, educación, vivienda), dejando afuera el lugar donde estas relaciones se dan por esencia, como es la ciudad.


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