Crédito: Agencia Uno
¿Se viene el Alcalde Mayor?

¿Se viene el Alcalde Mayor?

El informe entregado por la Comisión Presidencial para la Descentralización contiene propuestas muy positivas, que se alinean con el compromiso de la Presidenta Bachelet de elegir a los Intendentes, lo que en Santiago implicará contar con la ansiada figura del “Alcalde Mayor”, ya que el límite regional coincide con el área metropolitana.

Cabe recordar que hoy nuestra ciudad es gobernada por una decena de ministerios, cuarenta municipios, un gobierno regional con muchos servicios -pero pocas atribuciones- además de cientos de juntas de vecinos, organizaciones no gubernamentales y grupos de presión de diverso tipo.

El resultado práctico de esta maraña de actores e instituciones, es que nadie toma decisiones o que éstas se diluyen en eternas discusiones, mientras los problemas se acumulan, y nos llenamos de bonitos planes que terminan decorando estantes.

Un Intendente electo, con recursos y atribuciones, podría materializar estas ideas evitando que ministerios nacionales decidan el diseño de parques o avenidas, o que municipios congelen el desarrollo de comunas con atributos para dejar contentos a sus electores.

Además podrá alinear políticas de transporte, vivienda, áreas verdes y servicios evitando nuevos desastres como Bajos de Mena o Los Morros.

La propuesta de la Comisión para la Descentralización obligará a ejecutar planes de inversión para asignar los recursos y ello evitará que se definan a partir de los intereses electorales de los Consejeros Regionales (Cores), lo que ha terminado por diluir los fondos regionales en pequeñas iniciativas que no generan ningún cambio relevante.

"Esta necesaria reforma dejará muchos heridos que tratarán de frenarla o aguarla, partiendo por el Congreso, que deberá aprobar leyes que crean una figura que competirá con ellos en decisiones relevantes para sus regiones."

Con ello los Intendentes podrán implementar planes de inversión de mayor envergadura, que cambien tendencias en materia de movilidad, integración social o recuperación de barrios, que son los problemas más urgentes que afrontamos.

Pero no podemos cantar victoria todavía. Esta necesaria reforma dejará muchos heridos que tratarán de frenarla o aguarla, partiendo por el Congreso, que deberá aprobar leyes que crean una figura que competirá con ellos en decisiones relevantes para sus regiones.

Los ministerios tampoco estarán de acuerdo con traspasar los enormes recursos que manejan y lo mismo harán los alcaldes, que además alegarán contra una figura externa que les imponga políticas que puedan generarles algún costo vecinal.

La defensa de estos intereses se verá matizada por frases más nobles, como “no crear nuevos cargos políticos”, la necesidad de “potenciar el poder local”, de acercar las decisiones a “la ciudadanía” o de respetar la condición de “país unitario” de Chile.

El Ejecutivo debe sortear estas presiones, para que la Presidenta cumpla su compromiso de elegir Intendentes, recogiendo las excelentes sugerencias de la Comisión que convocó. Y debe hacerlo porque no existe ninguna ciudad del mundo que se destaque, que tenga un sistema de gobierno como el nuestro, ni un país que haya consolidado su desarrollo con el hipercentralismo que presenta Chile.


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