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La incertidumbre de las reformas
Opinión

La incertidumbre de las reformas

Todo Presidente es elegido para ejecutar un programa de gobierno. Mientras más alta es su adherencia, más sencilla es su tarea. Un presidente con una alta aprobación presidencial suele tener una agenda legislativa más exitosa.

El apoyo de la ciudadanía actúa como un motor para promover los cambios y un escudo para resistir a la oposición. Un presidente popular funciona como un líder nato para sus entusiastas y una figura intocable para sus detractores.

Mientras que la personalidad del presidente, y otros factores como la economía, son cruciales para alcanzar un alto respaldo popular, es igual de importante detallar la hoja de ruta del gobierno para que la gente entienda lo que se va hacer.

En esto último el gobierno ha sido deficiente. No explicar el detalle de las reformas desde un comienzo ha afectado de forma negativa la popularidad de la Presidenta.

"No explicar el detalle de las reformas desde un comienzo ha afectado de forma negativa la popularidad de la Presidenta."

Algunos podrán decir que la Presidenta se ha regido al pie de la letra del programa de gobierno. Puede ser. Pero el programa de gobierno sólo contiene los titulares, y en partes las bajadas, pero no el texto fino.

Como consecuencia, muchos de los que votaron a favor del programa lo hicieron a ciegas, a la espera de los detalles. Firmaron un cheque en blanco, sin fecha de canje. De modo que cuando el gobierno cortó el flujo de la información, aumentó la incertidumbre. Como consecuencia, aumentó la desaprobación.

El mejor ejemplo es la reforma tributaria. En el programa de gobierno, la reforma tributaria se presentó en cuatro páginas. Sin entrar en detalles, ni presentar estadísticas. Solo se enunciaron los ejes rectores. Por su puesto que así suena bien.

Quién no quiere mayor protección social, mejorar la distribución del ingreso, aumentar los incentivos al ahorro y la inversión, y disminuir la evasión y la elusión. El problema es que no se comunicaron oportunamente las medidas para lograr los objetivos.

Cuando finalmente se presentaron, ya se había instalado la sensación de incertidumbre en la clase empresarial, lo cual inevitablemente desenlazó en la primera caída en la popularidad de la Presidenta.

El gobierno tuvo la oportunidad de enmendar ese error cuando le tocó presentar la reforma educacional. Pero no lo hizo. Nunca explicó de forma satisfactoria que la calidad de la educación era producto del fin al copago, de la selección y del lucro. Incluso, para muchos, no lo ha hecho todavía.

La Presidenta también repitió el error de no dialogar oportunamente con todos los sectores involucrados, como los representantes de los colegios particulares pagados. La incertidumbre sobre la dirección de la reforma no solo produjo múltiples cambios a la propuesta original (como también sucedió con la reforma tributaria), sino que adicionalmente afectó la viabilidad legislativa del proyecto, y la imagen de la Presidenta.

Tras ambos traspiés, el gobierno parece haber aprendido la lección. La manera en que se diseñó y se presentó la reforma laboral fue considerablemente superior a lo que se hizo anteriormente. Sin entrar en detalles sobre el contenido del proyecto, parece ser una reforma de mayor consenso.

"La manera en que se diseñó y se presentó la reforma laboral fue considerablemente superior a lo que se hizo con la reforma tributaria y la educacional."

Está bien, es una reforma menos controversial. Pero en su propia escala, muestra que es posible gobernar de otra manera. El esfuerzo por dialogar con los sectores involucrados y presentar los ejes rectores de forma clara reduce significativamente la incertidumbre.

En efecto, se puede anticipar que no tendrá el mismo efecto negativo que tuvieron las otras reformas sobre la popularidad presidencial.

El cambio de enfoque es crucial en la antesala del proyecto más emblemático del gobierno, la reforma constitucional. Hasta ahora, la Presidenta solo ha dicho que la nueva constitución será producto de un proceso participativo, legítimo e institucional. Además de algunos ejes rectores enunciados en el programa del gobierno, no se sabe mucho más.

"El próximo año veremos cómo la Presidenta trata la reforma constitucional. Si se aborda de una forma sensata, se despejarán las dudas cuanto antes"

En definitiva hay bastante incertidumbre sobre el mecanismo y el contenido de la potencial nueva carta fundamental. Si se sigue el ejemplo de la reforma tributaria y educacional, es probable que el gobierno solo enfrente más dificultades. En cambio, si se sigue el ejemplo de la reforma laboral, aumentará la probabilidad de que el proyecto tome fuerza y que la Presidenta repunte.

El efecto de la incertidumbre de las reformas no es trivial. En la reforma tributaria la incertidumbre causó tal revuelo en la clase empresarial que algunos académicos han sugerido que es la principal responsable de la caída en el crecimiento.

En la reforma educacional la incertidumbre causó el levantamiento de la Confepa, poniendo en duda que la reforma pueda eventualmente aumentar la calidad de la educación.

En comparación, la reforma laboral parece no tener tales efectos. El próximo año veremos cómo la Presidenta trata la reforma constitucional. Si se aborda de una forma sensata, se despejarán las dudas cuanto antes, aumentando el apoyo al proyecto, y a la vez, aumentando su viabilidad legislativa.


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