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Parirás con dolor
Opinión

Parirás con dolor

En las últimas semanas, han aparecidos varias informaciones relativas al embarazo, parto y sus costos asociados. De todo lo leído, hay tres hechos que me gustaría destacar y comentar:

1)   La decisión del gobierno de sacar al embarazo del estatus de “enfermedad preexistente” y la afirmación de que esta medida conlleva el alza de los precios de nuestros planes de salud por parte de las Isapres;

2)   Las estimaciones que afirman que hoy en Chile el costo promedio de un embarazo y parto ascendería a 8 millones de pesos, en base a un estándar definido de 13 consultas obstétricas y ginecológicas, además de 16 exámenes de control, como ecotomografías y pruebas de sangre, entre otros procedimientos.

3)   Los resultados del estudio de la Usach que revelan que del total de los nacimientos en Chile en un año, la mitad son por cesárea y de estos, sólo en un 6.6% fueron las madres las que libremente solicitaron ser sometidas a esta cirugía.

"La decisión del gobierno es una señal positiva para que iniciemos un proceso de “desenfermizar” el embarazo y el parto."

Habiendo tenido la maravillosa experiencia de haber parido cuatro veces en mi vida -dos de ellas en el sobre intervenido y sobre medicalizado sistema de salud chileno- y otras dos en un país donde se ha invertido mucho en desarrollar un sistema de atención gineco-obstetra más humano, comprometido con la mujer, y con verdadera vocación de acompañarla en esta etapa tan importante, me atrevo a opinar en base a lo vivido.

Primero, la decisión del gobierno es una señal positiva para que iniciemos un proceso de “desenfermizar” el embarazo y el parto, y así comenzar a revertir la óptica sobre medicalizada que en el país impera.

Digo que es un primer paso, porque si esta medida no se complementa con un cambio en el enfoque de atención de salud del embarazo, entonces poco impacto tendrá, más allá de darle una buena razón a las aseguradoras de salud para subir los precios de sus primas.

Segundo, tanto los médicos como el sistema de salud tienen una responsabilidad importante en que hoy el costo de un embarazo y parto “normal” ascienda a 8 millones de pesos. En Chile, este tipo de embarazo -sin complicaciones ni situaciones de riesgo-, es atendido en el sector privado al menos 9 veces por un médico gineco-obstetra. A la guagua por nacer y a la futura mamá se le practican un sinnúmero de ecografías y exámenes como si todo embarazo se tratase de uno de alto riesgo.  En el sector público, esta realidad no se da de manera tan intensa, no porque el enfoque sea diferente, sino porque los recursos no alcanzan.

En otros sistemas de salud, la madre es controlada como máximo cuatro veces durante todo el embarazo, sólo un vez por un médico y las otras tres por matronas.  Las sesiones con los profesionales de la salud se concentran en empoderar a las mamás para que realmente sean protagonistas de sus embarazos y partos, y no en hacerle miles de exámenes, en controlar su peso y en volver a citarla en tres semanas más para seguir “controlándolas”.  

"En otros sistemas de salud, la madre es controlada como máximo cuatro veces durante todo el embarazo,"

El foco de las citas, muy por el contrario, está en hacer su “plan de alumbramiento” para que cuando llegue ese momento tan esperado de ver a su hijo o hija por primera vez, lo haga en la posición que eligió, escuchando la música que le gusta, y compartiendo con las personas que quiso que estuvieran ahí. Incluso se les da la posibilidad de elegir el método de control del dolor que desean usar. Todo esto humaniza y dignifica, permitiendo disfrutar del embarazo y el parto, y no sufrir una enfermedad cuya preexistencia, les va a salir cara.

Tercero, hoy en Chile la mitad de los partos son por cesáreas, de los cuales, en un 6% de los casos, se programan a petición de las madres que no quieren exponerse a los dolores de las contracciones, y que a falta de decisión de los médicos que las atienden, no comprenden que estas intervenciones no debiesen de ser un bien de consumo de libre elección. En muchos otros casos, las cesáreas se definen no por criterios médicos como debiese ser, sino por muchas otras razones de “programación” que nos quitan lo más humano -y de cierta manera animal- de cada nacimiento.

En el 50% de los partos restantes, que han sido definidos como "normales", predominan las intervenciones “no normales”, como la anestesia que prolonga y detiene muchas veces el trabajo de parto, los cortes preventivos, o los cuidados post partos que inhabilitan a la mamá para cuidar a su hijo, entre otros.

Nunca olvidaré que cinco minutos después del nacimiento de mis dos hijas -sin anestesia y sin ningún tipo de intervención ni médico presente- la matrona me dijo: “!Bien hecho! ¡Nació! Vaya a ducharse y comience a criar!”.

Nunca en mi vida me habia sentido más orgullosa, fuerte ni tan dueña de mi propio cuerpo como en ese minuto. Lamentablemente, con mis dos hijos hombres no tuve la misma oportunidad, porque ambos nacieron en Chile.

"Me atrevo a pedirle con mucho respeto a los médicos y centros de salud que nos den la oportunidad de recuperar nuestros embarazos y partos."

Finalmente, para avanzar, debemos partir por cambiar de manera radical el enfoque que hoy tenemos de comprensión y atención de nuestros “embarazos y partos”. Así, lograríamos evitar que, en promedio, el costo de atención de un embarazo y su respectivo proceso de nacimiento llegue en promedio a los 8 millones de pesos.

Evitariamos que se siga discutiendo si deben ser considerados como enfermedades con preexistencia y quién asume los costos de los tan esperados y necesarios nuevos ciudadanos chilenos.

Les regalariamos a todas las mamás la oportunidad de disfrutar estos nueve meses de manera distinta y de recibir a sus hijos e hijas como ellas elijan. Por ello, me atrevo a pedirle con mucho respeto a los médicos y centros de salud que nos den la oportunidad de recuperar nuestros  embarazos y partos. ¡Nos pertenecen!

 

Los dichos y opiniones expresadas por la autora solo la representan a ella y no necesariamente a la empresa en la que trabaja. 


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