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Copa Libertadores: Mi relación con Santa Fe
Opinión

Copa Libertadores: Mi relación con Santa Fe

Usted se preguntará por qué un chuncho como yo, reconocido hincha azul, puede ser hincha a la vez de un equipo colombiano. Como todo en la vida, la historia me liga con Chile.

Antes de salir campeón hace pocos años, Santa Fe soportó más de 38 años sin título alguno. El último había sido en 1975 bajo la dirección de Pancho Hormazabal, por si usted no lo sabe técnico chileno que había sido campeón con Colo Colo en 1970.

Don Pancho, como era conocido en el mundo futbolístico, llegó en 1975 a Santa Fe para sacar campeón a ese equipo. Yo lo vi jugar y curiosamente, al igual que mi amada Universidad de Chile, combinan atributos similares. Uno es que es una de las hinchadas más fieles que conozco. El otro es que sus jugadores saben que los partidos se luchan hasta el minuto 90 o más allá. Por eso, me hice hincha de Santa Fe mientras vivía en Colombia.

De ese equipo del 75 recuerdo especialmente a Juan Carlos Sarnari, volante argentino que ya había pasado por Universidad Católica. Tipo de toque prodigioso y gran habilidad. En ese equipo se conjugaron todas las virtudes que yo le podía pedir a un equipo de fútbol. Era aguerrido, valiente y siempre salía, dentro de la limitada táctica de 1975, a buscar los partidos.

Mañana Santa Fe debuta en Santiago de Chile. Será entonces la primera vez que el primer campeón colombiano juegue en pastos chilenos. Es diferente este equipo al de 75'. Lo dirige un técnico argentino Gustavo Costas, que ya salió campeón y tiene figuras como las de antes y la misma mística de hace 30 y tantos años.

En el fútbol como en la vida los primeros amores nunca se olvidan. Universidad de Chile llena mi gusto futbolístico, pero nunca me olvido que el primer equipo que alenté fue un equipo cuya principal vinculación para mí era que tenía un entrenador chileno y a partir de eso y hasta el día de hoy, ese amor sigue intacto.

Uno podría llenar columnas con las hazañas de las divisas deportivas que uno sigue, pero en este caso puntual de atracción viene de atributos que son sólo parte de un gran corazón: la garra, la identidad con la hinchada y sobre todo, al igual que mi querida Universidad de Chile, el sufrimiento. Los azules y los hinchas de Santafecito lindo tienen en común que el sufrimiento es parte integral del amor.

Es un placer escribir sobre algo que me gusta tanto y que nunca en general tengo tiempo: el fútbol. Identifica muchas de nuestras pasiones, nuestros dolores y nuestras alegrías. Cuando mañana Santa Fe juegue por Copa Libertadores ante Colo Colo, se habrá cumplido otro de los sueños de "cabro chico" de mi estadía en Bogotá: que Santa Fe alguna vez jugara en mi patria y que yo pudiese recordar que nuestra relación de amor comenzó curiosamente con un técnico chileno en 1975. Ello me hizo sentir el chileno más orgulloso que vivía en Colombia, pese a que en Chile sacó campeón al rival de patio.

Agradezco que me haya leído. Es un relato de lo que uno puede sentir y la relación tan especial que se provoca entre hinchas de cualquier nacionalidad y el fútbol. Un amor que trasciende fronteras, edades y condiciones y sobre todo nacionalidades.


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