Crédito: EFE
Ardiente paciencia
Opinión

Ardiente paciencia

A pocos días de que se cumpla un mes desde que el gobierno peruano denunciara un caso documentado de espionaje en el que participaron tres suboficiales de la Marina de Guerra del Perú (quienes, según las investigaciones, vendieron secretos militares a agentes chilenos entre los años 2005 y 2012), puede afirmarse que la clase política ha cerrado filas detrás del presidente Ollanta Humala en este espinoso tema.

Se sabe que el mandatario peruano ha cultivado un clima de confrontación constante con la oposición a lo largo de sus 49 meses en el poder y que necesitaba romper la inercia de una agenda informativa en la que su administración (y principalmente su esposa, Nadine Heredia) se veía asediada a diario por parlamentarios y periodistas.

De ahí que en un inicio se hablara acerca de que la denuncia respondía más a una sobrereacción a fin de sumar puntos ante un "vecino inamistoso" –Chile, en este caso-, de cara a las encuestas y la situación interna.

"En el Perú existe el convencimiento, porque así lo ha acreditado el Gobierno de Humala, de que en alguna instancia desde la Armada chilena se alentaron estas operaciones"

Sin embargo, esa no es la lectura mayoritaria entre líderes políticos, tanto oficialistas como opositores, quienes sí aguardan -no cesan de expresarlo- una respuesta satisfactoria por parte del gobierno de Michelle Bachelet. De ahí que el retiro del embajador peruano en Santiago cuente hasta hoy con un respaldo unánime en la clase política peruana.

En el Perú existe el convencimiento, porque así lo ha acreditado el Gobierno de Humala, de que en alguna instancia desde la Armada chilena se alentaron estas operaciones y que tuvo en el capitán de corbeta Francisco Calvanese, alias "Carlos", a uno de sus protagonistas.

Los suboficiales peruanos, actualmente procesados en una corte militar, identificaron a Calvanese como uno de los contactos con los que se citaban en diversos países vecinos, lo que le ha dado mayor fuerza al caso.

"En Lima la situación pinta muy seria y se esperan de Chile excusas "satisfactorias" y el compromiso de que una conducta como esta no tendrá lugar más en el futuro"

Así, mientras el estado de la cuestión se mantenga la administración Humala seguirá contando con el respaldo de la clase política peruana, lo que no quita que la prensa independiente siga denunciando a sus allegados, como sucede semana tras semana.

No ha sido pues una "cortina de humo" ideada por los asesores del presidente peruano como algunos aún creen. A tres semanas de detonado el escándalo, en Lima la situación pinta muy seria y se esperan de Chile excusas "satisfactorias" -así lo repite el canciller Gutiérrez- y el compromiso de que una conducta como esta no tendrá lugar más en el futuro. Aquí tanto gobierno como oposición aguardan expectantes -pero bien sentados- el próximo paso de Michelle Bachelet.


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