Crédito: A. Uno
Invertir es aburrido (o debiera serlo si lo estás haciendo bien)

Invertir es aburrido (o debiera serlo si lo estás haciendo bien)

Escucho a tres jóvenes ejecutivos de una empresa de servicios financieros en el ascensor. Hablan de lo emocionante que les resulta invertir, de lo apasionante que es descubrir una buena oportunidad en algún activo volátil (el dólar o el precio del oro) y “jugársela” con todo, buscando obtener una rentabilidad extraordinaria, en cosa de días o incluso horas.

Espero que los comentarios se hayan referido a dineros propios y no al de clientes. En mi experiencia este tipo de estrategias de inversión pueden ser buena fuente de adrenalina, pero típicamente no lo son de buenos retornos.

Si lo que buscas en tus inversiones son emociones fuertes, es mejor que te compres una moto o te lances en paracaídas. No sólo puede ser más entretenido; probablemente pierdas menos plata.

"Lo que debiéramos de hacer como inversionistas –diversificar, ahorrar regularmente, controlar los riesgos– no cambia; solo lo hace el escenario."

Aunque cueste creerlo, el “buen invertir” es mucho más aburrido de lo que creemos. De partida los principios básicos que guían a inversionistas con buenos resultados persistentes en el tiempo (y no de un “batatazo” de vez en cuando) no cambian mucho.

Una buena estrategia de inversión requiere de mucho tiempo leyendo y analizando distintas fuentes de información, mucha de ella en formato de estados financieros. Mucho pie de página, mucha letra chica. Innumerables planillas. 

Por otro lado, el “guión” que siguen los mercados financieros es muchas veces el mismo, sólo cambiando los “protagonistas”. Un año son las acciones de empresas tecnológicas las que generan todo tipo de entusiasmo, el siguiente, son los commodities. Pero lo que debiéramos de hacer como inversionistas –diversificar, ahorrar regularmente, controlar los riesgos– no cambia; solo lo hace el escenario. 

Tampoco cambia el que sea imposible proyectar el retorno de la mayoría de los instrumentos financieros en periodos cortos de tiempo. Sin embargo, sería fome que muchos analistas financieros no intentáramos anticipar el futuro. 

"El “guión” que siguen los mercados financieros es muchas veces el mismo, sólo cambiando los “protagonistas”. Un año son las acciones de empresas tecnológicas, el siguiente son los commodities"

Lo que muchos creen que es habilidad de inversionista, muchas veces termina siendo sólo buena suerte (y cuándo la mayoría se da cuenta, ya ha perdido una buena cantidad de dinero). Si al final te das cuenta que tienes buena suerte de manera permanente, probablemente lo tuyo sea el casino o la lotería, no los mercados financieros. 

De hecho, lo único que sí se puede proyectar con un alto grado de predictibilidad es que las alternativas de inversión de mayores costos (comisiones, remuneraciones, etc.) al final llevan a menores retornos. Ah, y que nunca hay que olvidar que los impuestos son costos, por lo que las inversiones tributariamente eficientes (como ahorrar a través de APV) son siempre más rentables en el tiempo.

Por último, y lo que realmente hace de la inversión una soberana lata, es que los mejores retornos se obtienen más manejando bien los riesgos que en concentrarse en encontrar las inversiones “estrella”. Estas últimas pueden servir para tener una interesante conversación familiar pero rara vez asegura rentabilidades por sobre una cartera bien diversificada (y, por lo mismo, bien aburrida).

"Muchas veces la mejor decisión de inversión es “no hacer nada”"

Por lo mismo, y si se ha hecho un buen trabajo, muchas veces la mejor decisión de inversión es “no hacer nada”, lo que resulta casi imposible de seguir, particularmente frente al incansable bombardeo de noticias económicas y financieras a las cuáles estamos expuestas. 

Pero no todo tiene que ser aburrido; las inversiones pueden ser entretenidas, pero no de la manera en que muchos lo piensan (al menos, no de la manera que lo expresaban mis compañeros de ascensor).

Un buen proceso de inversión puede ser algo tremendamente interesante (con los mismos desafíos de un deporte aventura) cuando se considera como un permanente ejercicio de descubrir los propios errores, los sesgos, aquellos lugares donde prima nuestra emoción por sobre la razón.

Es un proceso continuo de auto-aprendizaje, de cultivar la paciencia y lograr altos niveles de disciplina de la emoción, particularmente cuando se vuelve incómodo mantener el plan de largo plazo que se ha trazado.

Les tengo que confesar que dudé bastante antes de escribir esta columna. Por un lado, admitir que gran parte de lo que uno tiene que ofrecer como columnista puede ser bastante aburrido, no digamos que me va ayudar a aumentar la lectoría.

"Es la contradicción de los medios y las finanzas: la cantidad de cosas realmente útiles o inteligentes son dramáticamente menos que el tiempo y espacio que tenemos que llenar."

Por otro lado, probablemente buena parte de los consejos de inversión que he aprendido en muchos años de algunos aciertos y muchas equivocaciones ya están mencionados en las columnas de este blog.

Es la contradicción de los medios y las finanzas: la cantidad de cosas realmente útiles o inteligentes son dramáticamente menos que el tiempo y espacio que tenemos que llenar.

Sin embargo, hay mucho valor en seguir repitiendo (de distintas maneras, en distintas columnas) los mismos mensajes. ¿De que otra manera conseguiríamos, por ejemplo, pasar por la emoción de hacer dieta, dejar de fumar o ir al gimnasio? 


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