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Los fondos buitres y el default de Argentina

Los fondos buitres y el default de Argentina

El reciente default que ha tenido Argentina de su deuda externa –la segunda ocasión en trece años- ha puesto el foco de atención sobre un particular tipo de actor central en este evento: los llamados “fondos buitres".

El término se suele asociar con los fondos especulativos (o hedge funds, en inglés) que, una vez producido el default de la deuda argentina en 2001, compraron bonos a significativos descuentos para luego restarse de participar en las restructuraciones que ese país llevó a cabo en 2005 y 2010.

Por lo contrario, en vez de aceptar un canje de cerca de un tercio del valor original de la deuda que suscribió el 92% de los acreedores, estos fondos decidieron llevar el asunto a los tribunales de EE.UU. -bajo cuya jurisdicción legal se emitieron gran parte de los bonos-, buscando recibir el pago completo de lo adeudado.

Luego de años en las cortes norteamericanas y con el asunto llegando hasta la Corte Suprema, hace algunos meses la justicia sentenció a Argentina a pagarle a estos fondos, prohibiendo que le pudiera seguir pagando a los otros bonistas sin saldar primero la deuda que mantenía con los que habían demandado el pago completo en las cortes.

"(Los fondos buitres) cumplen algunas funciones necesarias, aunque a muchos les disguste. De partida, al entrar Argentina en default, permitieron una salida a aquellos inversionistas que no podían o querían participar en el largo proceso de reestructuración."

Apenas comenzó la refriega judicial, el gobierno argentino no tardó mucho en bautizar a los demandantes como “fondos buitres”, creando una imagen frente a la opinión pública, tanto nacional como internacional, de fondos inescrupulosos que se benefician aprovechándose de deudores que enfrentan serias dificultades financieras. La asociación con aves de rapiña, que además tienen aspectos poco atractivos, llevaba a una metáfora perfecta.

Sin embargo, en el mundo animal, los buitres, a pesar de su semblante repugnante, cumplen un rol esencial en los ecosistemas en los que habitan. Suelen alimentarse casi exclusivamente de la carroña de animales muertos por otros depredadores. Cuentan con un aparato digestivo especializado en carnes en putrefacción, permitiendo una descomposición “segura” eliminando bacterias y otras causas de infección que serían letales para otras especies. Son parte del “círculo de la vida”, aunque claramente ocupan el eslabón menos apreciado.

Es posible que una analogía similar se pueda aplicar al rol de los “fondos buitres” en los ecosistemas financieros. Cumplen algunas funciones necesarias, aunque a muchos les disguste. De partida, al entrar Argentina en default, permitieron una salida a aquellos inversionistas que no podían o querían participar en el largo proceso de reestructuración.

Por otro lado, y aunque sus métodos han sido criticados por organismos como el Banco Mundial y el FMI, al poner en riesgo la suerte de otros acreedores al llevar a países deudores a situaciones complejas (como fue precisamente el default de Argentina esta semana), también cumplen un rol de “vigilantes” dando una clara señal de que están dispuestos a seguir el camino juridicial si fuese necesario para recibir lo adeudado. Este camino, que puede ser costoso para otros inversionistas, puede generar una presión para que los emisores tengan un mejor comportamiento de pago. Tarea nada fácil de sobrellevar muchas veces, pero muy necesaria.


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