Más allá del 5%

Más allá del 5%

No hay duda de que las pensiones se han tomado el centro del protagonismo estos últimos meses. Los recientes anuncios de la Presidenta Bachelet han enfocado la discusión principalmente en un aumento de la cotización del 10% al 15%, y cómo se reparte éste. Se suman a la discusión otros elementos, como la incorporación de una AFP estatal y una búsqueda de mayor competencia en la industria.

Efectivamente, se trata de cambios importantes y necesarios para hacer frente a los problemas del sistema previsional en Chile, que se da en un contexto global de crisis de pensiones, como recientemente lo señala el Financial Times.

Sin embargo, es importante no caer en la tentación de quedarse en el 5% y un poco más, y no ampliar la discusión más allá para tratar varios asuntos claves para abordar los problemas de fondo. Aquí algunas reflexiones al respecto:

1. Las soluciones (incluso las discusiones de éstas) debieran ser integrales e interdisciplinarias. Resolver el “reto de las pensiones” requiere de la amplia cooperación de expertos en varias disciplinas, no sólo económicas y políticas; también materias laborales, salud, urbanismo e incluso tecnología. Por ejemplo, ya ha quedado al descubierto la necesidad de enfrentar brechas de género en lo laboral para evitar que las mujeres lleguen a la edad de pensión con montos menores que los trabajadores masculinos. Ciudades con criterios urbanísticos que tomen en cuenta habitantes de edad mayor también es un ejemplo de la necesidad de una visión holística al tema. Esta integración no sólo se debe abordar ahora, al momento de la reforma, sino que debe permanecer entre las distintas áreas gubernamentales y del sector privado una vez que un nuevo sistema previsional esté en marcha.

2. El término “retiro” se está volviendo obsoleto. La idea de que las personas debieran dejar de trabajar (o ser forzados a hacerlo) a los 60 o 65 años ya no hace sentido en un mundo en que las personas viven no sólo más años, sino que lo hacen con mejor salud y muchas veces con ganas de escoger si quieren trabajar más. Para ello debemos repensar de qué manera los adultos mayores pueden gozar de mayor flexibilidad laboral o puedan volver a estudiar para re-entrenarse ante un escenario laboral siempre cambiante. Una multitud de estudios demuestra que trabajar más años no sólo es positivo para las personas mayores, sino que para las compañías donde se desempeñan y la sociedad como un todo. No sólo mantiene una mejor salud mental, también permite mantener una mayor independencia económica.

3. Salud y pensiones están (y deben permanecer) íntimamente ligadas. Abordar los problemas del sistema de pensiones requiere atender al buen funcionamiento del sistema de salud, para así  llegar lo más sanos posible a la edad de pensión (enfrentando los problemas de diabetes o hipertensión que abundan entre los chilenos), y mantenerse con buena salud después de jubilarse. Asimismo, contar con la cobertura necesaria para enfrentar las enfermedades que afectan mayoritariamente a las personas mayores, en particular la demencia senil y otras que afectan la capacidad cognitiva. Ligado a lo anterior, la necesidad de contar con un mayor número de personas que pueda atender a una población cada vez mayor, es crítico.

4. La educación financiera es clave. Encuestas recientes en nuestro país apuntan no tan solo a un alto grado de desconocimiento sobre el sistema previsional, sino que en temas financieros en general. Los esfuerzo actuales -como el financiamiento de proyectos de educación previsional que estableció la reforma del 2008-  se han hecho insuficientes, pues se orientan casi exclusivamente a las personas que están próximos o ya en edad de pensionarse. Es necesario extender la educación a una edad mucho más temprana (preescolar incluso), enseñando y motivando los beneficios del ahorro y la toma de decisiones responsable en lo financiero (no sobreendeudarse, por ejemplo). Asimismo, debe ser parte de la capacitación que reciben los trabajadores.


Lo más visto en T13