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Temporada de Playas y Proyecciones

Temporada de Playas y Proyecciones

 

“Hacer predicciones en muy difícil, especialmente cuando se trata del futuro”
Niels Bohr, Premio Nobel de Física (1922)

Comienza el año y junto con los tradicionales reportajes del comienzo de la temporada de playas y piscinas, empiezan a aparecer un amplio rango de proyecciones: cuánto crecerá la economía chilena, cuándo empezarán a subir las tasas de interés en EE.UU., cuál será la mejor alternativa de inversión, qué equipo ganará la Copa América, etcétera.

Les confieso que hacer proyecciones económicas y financieras es una parte importante de mi trabajo, lo que no resulta demasiado fácil (eso lo tenía muy claro el físico danés Bohr) pero es muy interesante y hasta entretenido.

El año recién terminado fue precisamente uno más difícil que lo habitual. En lo personal, puedo identificar algunos buenos aciertos, como la fortaleza del dólar o el buen desempeño del mercado accionario japonés.

"Como buen profesional de futurología no me cuesta mucho escudarme en la muletilla de que “nadie lo vio venir”, abandonándome ingenuamente en lo del mal de muchos, consuelo de…"

Pero también me anoto mi parte de desaciertos, como fue el creer que las tasas de largo plazo en EE.UU. subirían (e hicieron todo lo contrario) y el no anticipar la abrupta y significativa caída del precio del petróleo.

Como buen profesional de futurología, no me cuesta mucho escudarme en la muletilla de que “nadie lo vio venir”, abandonándome ingenuamente en lo del mal de muchos, consuelo de…

Pero más que los resultados de las predicciones, creo más interesante compartir con ustedes algo de lo aprendido como eterno aspirante a maestro en esta verdadera ciencia oculta como es tratar de anticipar lo que nos depara el futuro:

 1. Hacer proyecciones no es una ciencia exacta

Por lo mismo, no hay que tomarse demasiado en serio los pronósticos que establecen objetivos precisos, como el precio de una acción en 12 meses más o a cuanto cerrará el dólar hasta con dos decimales.

2. Las proyecciones dicen más sobre el que las hace que del futuro

Solemos hacer proyecciones que se ajustan al futuro que deseáramos predecir más a lo que es más probable que suceda. No es casualidad que analistas más optimistas (que en mi experiencia, suelen ser mayoría en el mundo de la renta variable) tengan proyecciones más positivas, en especial respecto a quienes suelen ser tener personalidades pesimistas (que en mi experiencia, suele dominar en el mundo de renta fija).

3. La aceptación de las proyecciones dicen más sobre el que las escucha

No solo el que hace las predicciones suele estar sesgado por sus propias preferencias. También el que las escucha, que suele estar más de acuerdo con el escenario que más le gusta. En ese sentido, he aprendido que muchas personas al escuchar o leer proyecciones sobre el futuro, buscan más una reafirmación de sus propias creencias que precisión. Solemos buscar más finales felices que exactitud.

4. Más datos puede llevar a peores predicciones

La mayor abundancia de data en esta “era de información” es una complicación para hacer predicciones. Por un lado, mucha data es sólo ruido. Por otro, la sobreabundancia de información nosobliga a tener que seleccionar, y es en ese ejercicio donde aparecen subjetividades y sesgos. Por eso, reconozco que nunca es posible hacer un pronóstico 100% objetivo, pero si puedo extremar esfuerzos en que sean menos subjetivos, identificando mis propias limitaciones.

5. La correlación de datos no necesariamente significa causalidad

* Advertencia: Uso de “coa” estadístico

Muchos analistas solemos caer en pensar que variables que muestran una alta relación estadística entre ellas significan que una variable es el resultado de la otra.  La alta correlación entre las ventas de helados y los incendios forestales no debiera llevar a predecir que la Conaf va a prohibir la venta de chocolitos. Basta dase cuenta que ambos son estacionales y aumentan en el verano. Haber tenido esto más presente me habría ahorrado muchos dolores de cabeza y caras rojas al tener que explicar proyecciones que no fueron.

6. Si uno está forzado a tener que hacer pronósticos, hágalo con frecuencia

Algunos dirán que revisar las proyecciones que uno hace, a la luz de nuevos antecedentes, es una sana práctica. Lo es. Pero el hacer predicciones a cada rato también ayuda a confundir al público, que realmente no recuerda si predijiste que el dólar iba a subir, a bajar o todo lo contrario.


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