Crédito: Agencia Uno
Cobresal Atacama

Cobresal Atacama

Cobresal campeón. Cobresal una de las grandes sorpresas en la historia del fútbol chileno, quizás mayor a la corona de San Felipe en 1971. Cobresal con un futuro muy gris.

Tres frases tan contradictorias como reales, informadas en días consecutivos en el noticiario Teletrece de Canal 13.

El cuadro minero fue el equipo más regular en uno de los campeonatos más atípicos de la historia –que incluyó el primer descenso de Cobreloa- y se ganó un cupo en la Copa Libertadores de 2016.

Sin embargo, nada de eso logra despejar un futuro que se ve muy nublado producto de las restricciones económicas que acarreará la decisión de Codelco de terminar con el aporte a los equipos del cobre: Cobresal recibirá US$ 900 mil este año; US$ 450 mil en 2016 y nada desde 2017 en adelante. La cuprífera estatal había tomado esta decisión hace un buen tiempo, pero el título del cuadro de Giovagnoli no los movió ni un centímetro, pese a que el club es uno de los pocos que no se convirtió en sociedad anónima deportiva.

A eso se suma que la vida del campamento de El Salvador tampoco es clara y, por ahora, solo llegaría hasta el año 2021.

Cobresal no puede desaparecer. Son más de 35 años de historia, mucho de ellos como protagonista del fútbol chileno y con el aporte de jugadores como Iván Zamorano, Sergio Salgado y Rubén Martínez. Además, los dirigentes del club han demostrado seriedad y eficiencia en la administración de los escasos aportes que reciben, la cara de una moneda que tiene a Cobreloa como el lado opuesto.

Pero tampoco parece aconsejable que Cobresal siga el actual camino. Y no sólo por las restricciones económicas de Codelco o el incierto futuro de El Salvador. Al estar radicado en un campamento de 8 mil personas, es lógico que el club tenga escuálidas recaudaciones por venta de entradas y una hinchada escasa.

Por lo mismo, lo más realista sería aprovechar el impulso y la popularidad lograda con el título, y mover a Cobresal a otra ciudad con más habitantes, que con más potencial de crecimiento para el club, pero sin transar ni el nombre ni los colores. Para cumplir todos esos requerimientos, el cuadro cobresalino debería quedarse en la región y consolidarse como el gran y único equipo de la zona. Copiapó asoma como la sede ideal, tomando en cuenta el crecimiento de los últimos años, que Regional Atacama ya no existe y que el actual Deportes Copiapó (fundado recién en 1999) nunca ha tenido grandes resultados.

Una fusión, al estilo de la que concretaron Deportes y Unión Temuco, aseguraría la continuidad de Cobresal más allá de cualquier contingencia con Codelco; le daría a Copiapó un equipo en Primera División (algo que no ocurre desde 1996), y tendría el potencial de unir a la región de Atacama bajo los mismos colores.


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