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El legado de Bielsa no se mancha

El legado de Bielsa no se mancha

“Con Bielsa no ganamos nada”. Si Arturo Vidal habla de títulos, la respuesta es muy obvia: tiene toda la razón, entre otras cosas, porque durante el proceso del “Loco” la selección chilena solo disputó el Mundial de 2010 y nunca jugó una Copa América.

Pero si Vidal apunta a restarle importancia a los más de tres años de trabajo de Bielsa en Juan Pinto Durán, su equivocación es rotunda.

Para empezar, con el rosarino Chile sí obtuvo cosas importantes.

Repasemos.

El primer triunfo por los puntos –y hasta ahora el único- contra Argentina, en aquella noche de octubre del 2008 en el Estadio Nacional.

La mejor campaña en eliminatorias desde que se juega “todos contra todos”: Chile terminó segundo en 2009, superado por Brasil por apenas un punto.

El  primer triunfo en un Mundial en 48 años: la victoria sobre Honduras en Sudáfrica rompió una mala racha que se extendía desde el 1-0 a Yugoslavia en 1962.

"Pero restarle importancia a Bielsa en el gran cambio del fútbol chileno en los últimos 10 años es simplemente desconocer la historia de nuestro balompié. La gran mayoría del país reconoce todo el aporte del “Loco”. Si Vidal no lo hace, es apenas una anécdota."

Sin embargo, el aporte de Bielsa va mucho más allá de esos números.

El “Loco” llegó a hacerse cargo de una selección chilena eliminada de la Copa América de 2007 tras una humillante goleada y con un nuevo escándalo de indisciplina. Eran días oscuros para la “Roja”. El DT era Nelson Acosta y el rumbo parecía perdido.

Bielsa puso de eje y ejemplo a Marcelo Salas y alrededor de él comenzó a buscar jugadores que se adaptaran a su esquema, muchos de ellos inesperados para el medio. Además, claro, aprovechó el talento de una generación talentosa que venía de obtener el tercer lugar en el Mundial Sub 20 de Canadá.

En la cancha, Chile pasó de ser un equipo timorato a convertirse en uno ofensivo, protagonista y de gran despliegue.

El rosarino también instauró un estilo de trabajo, serio y metódico, que con los meses se impuso sobre egoísmos y anacronismos que miraban con desdén lo que se hacía en Pinto Durán. ¿Fue una revolución? Tal vez. Lo cierto es que Marcelo Bielsa lideró la transformación más radical en la historia de la selección desde que en 1957 Fernando Riera asumió para preparar a la “Roja” de cara al Mundial de 1962.

Sobre ese sólido legado, Jorge Sampaoli y luego Juan Antonio Pizzi supieron construir los títulos continentales de 2015 y 2016. Negarles mérito a ellos en su trabajo sería una falta de respeto. Pero restarle importancia a Bielsa en el gran cambio del fútbol chileno en los últimos 10 años es simplemente desconocer la historia de nuestro balompié. La gran mayoría del país reconoce todo el aporte del “Loco”. Si Vidal no lo hace, es apenas una anécdota. 


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