Crédito: The Odyssey Online
El otro O.J. Simpson

El otro O.J. Simpson

O.J.: Made in America, el documental en cinco capítulos de la serie 30 por 30 de ESPN, ganó un Oscar de la Academia este año. En enero, The People v. O. J. Simpson: American Crime Story – con Cuba Gooding Jr. en el rol de Simpson – obtuvo un premio en los Golden Globes a la mejor miniserie de televisión.

Ambos relatan, con gran detalle y calidad, la participación de O.J. Simpson en los crímenes de Nicole Brown – su ex esposa – y de Ron Goldman, ocurridos en junio de 1994, en la casa que Brown tenía en Los Angeles. Pese a la televisiva fuga de Simpson en su camioneta blanca, las amenazas de suicidio y la gran evidencia criminal, O.J. fue declarado inocente en un juicio cargado por la disputa racial. 

"En algún momento, O.J. Simpson fue un gran jugador de fútbol americano"

Desde entonces, O.J. Simpson es un personaje recurrente de los medios de comunicación norteamericanos, sobre todo porque en 1997 un tribunal civil lo obligó a pagar US$ 33,5 millones por la muerte de Brown y Goldman (monto que nunca canceló) y en 2008 fue sentenciado a 33 años en prisión por asalto a mano armada y secuestro a un grupo de coleccionistas de artículos deportivos (entre ellos algunos que eran de Simpson), en Las Vegas. Este año puede solicitar por primera vez la libertad condicional por este delito.

Pero antes de los crímenes, del asalto, incluso antes de aparecer en algunas películas como "¿Dónde Está el Policía?", O.J. Simpson fue un jugador de fútbol americano. Y uno muy bueno, que hizo historia en la cancha y revolucionó las estadísticas.

Nació en San Francisco como Orenthal James Simpson, en 1947, y creció en un barrio pobre. Participó en una pandilla y estuvo recluido en un centro para menores.

Luego de pasar por un college en San Francisco y destacar como corredor en el fútbol americano, se ganó una beca escolar nada menos que para jugar por USC (la Universidad del Sur de California), una de las potencias de la liga universitaria. Inmediatamente se convirtió en el mejor futbolista en su puesto en todo Estados Unidos, en 1967 fue clave en el título de los "Trojans" y en 1968 ganó el Trofeo Heisman, reservado al jugador más valioso en la temporada. 

En 1969 dio el salto al fútbol americano profesional, y nadie sorprendió que fuera la primera selección en el Draft de ese año, elegido por Buffalo. Los Bills firmaron a O.J. a cambio de US$ 650 mil por cinco años, entonces el mayor contrato de la historia.

"O.J. Simpson fue un jugador de fútbol americano. Y uno muy bueno, que hizo historia en la cancha y revolucionó las estadísticas"

En sus primeros años en la NFL, Simpson no destacó de manera especial, pero en 1973 explotó para quebrar varios récords: fue el primer jugador en la historia en correr para más de 2000 yardas y lo hizo en una temporada regular de apenas 14 partidos, dos menos de los que se juegan en la actualidad (desde entonces sólo seis corredores han superado esa marca). Ese año ganó el premio al jugador más valioso de la liga y se convirtió en uno de los futbolistas ofensivos más peligrosos de la NFL.

Simpson mantuvo el bueno nivel por varias temporadas e incluso en 1976 estableció la mejor marca de yardas por tierra en un sólo partido, con 273. Si bien ese registro ya fue superado, O.J. todavía figura sexto en el listado de todos los tiempos

El problema es que en un equipo mediocre, como los Bills de esos años, Simpson nunca estuvo cerca de jugar un Super Bowl. Tampoco en los San Francisco 49ers, a donde llegó para cerrar su carrera como futbolista en 1979. 

De ahí vinieron el cine, los comentarios de televisión, el lujo, y años después, los crímenes, los asaltos, los documentales y las series de televisión retratando el lado más oscuro de su vida. Pero en algún momento, O.J. Simpson fue un gran jugador de fútbol americano.


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