Crédito: Agencia Uno
El regreso de la isla siniestra

El regreso de la isla siniestra

Tras la derrota de Chile en Argentina revivieron varios fantasmas que parecían desterrados de nuestra cultura futbolera (si es que las dos palabras se pueden juntar): la calculadora, las derrotas morales y el llanterío contra los arbitrajes.

Las dos primeras uno supone que son más relativas y recurrentes, dependiendo de la ansiedad por una clasificación y la necesidad de mantener un ánimo positivo. ¿Pero volver a eso de que en algún lugar del mundo hay una mafia de dirigentes, empresarios y jueces que se reúnen solo para impedir el progreso del fútbol chileno? No solo es algo anacrónico, además miope y fuera de cualquier contexto.

"Si quieren buscar a los enemigos del fútbol criollo no hay que ir tan lejos, varios de ellos aparecen por Quilín para los Consejos de Presidentes"

Vamos por parte. No, no existe, o al menos nadie ha encontrado, esa isla secreta donde mensualmente se reunirían los jerarcas del fútbol mundial para destruir a la selección chilena y al balompié nacional. Además, si quieren buscar a los enemigos del fútbol criollo no hay que ir tan lejos, varios de ellos aparecen por Quilín para los Consejos de Presidentes.

Luego, ¿fue tan desastrosa la conducción del brasileño Sandro Ricci el jueves por la noche en el Monumental de River? Sí, pero en la misma tónica errática de cualquier referí del fútbol chileno, de la liga española, de la Champions League o de la Primera División de Malí (que es donde juega el AS Avenir de Tombuctú). Es decir, los arbitrajes son malos y seguirán así hasta que la FIFA no decida adoptar masivamente el apoyo de la tecnología.

Las jugadas polémicas son al límite. Hay contacto entre Fuenzalida y Di María. Menor, pero existe. El jugador exagera y Ricci juzgó que era penal. Muy discutible pero no es ni de cerca un error grosero. ¿Si pasaba en la otra área, no se levantaba del asiento y pedía penal para "La Roja"?

Lo mismo en el offside de Fuenzalida: todas las repeticiones de la transmisión de Mega apuntaban a que Aránguiz había rozado el centro de Sánchez. Recién una cámara de la emisión argentina reveló que el volante del Leverkusen no la tocó y que el "Chapa" estaba habilitado. ¿Da para calificarlo de robo?

La falta más grave de Ricci es no informar los insultos de Lionel Messi a sus asistentes y más impresentable sería que la FIFA, pese a la evidencia de las imágenes, se hiciera la desentendida.

Pero eso tampoco constituye ninguna novedad en el fútbol mundial. Los grandes jugadores y los locales, siempre han gozado de ciertas ventajas.

"La falta más grave de Ricci es no informar los insultos de Lionel Messi a sus asistentes y más impresentable sería que la FIFA, pese a la evidencia de las imágenes, se hiciera la desentendida"

Y eso lo sabe muy bien Chile, que en los cuartos de final de la Copa América de 2015 fue favorecida por el error de Sandro Ricci, quien no vio el toqueteo de Gonzalo Jara a Edinson Cavani, y solo expulsó al uruguayo. 

En ese mismo torneo, a "La Roja" le regalaron un penal ante Ecuador cuando el marcador estaba 0-0 (el árbitro era el argentino Néstor Pitana), y un año después, en la Copa Centenario, un juez estadounidense erróneamente interpretó, y en los descuentos, como penal el inactivo brazo de un defensa boliviano en el duelo ante "La Roja".

Todos errores parte de la rapidez de este juego. Algunas veces los árbitros se equivocan a favor, otras en contra.

Lo que sí fue una decisión meditada y bien analizada fue la de la FIFA, de sancionar a Bolivia y darle los tres puntos a Chile en las Eliminatorias por la mala inscripción de Nelson Cabrera en el duelo que en la cancha del Monumental había terminado 0-0. Un fallo absolutamente apegado a los reglamentos, pero que extrañamente se les pasó a los dirigentes que maquinan en contra el fútbol chileno desde la isla siniestra.


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