Crédito: Reuters
¿Hazaña, en serio?

¿Hazaña, en serio?

“No dejes que la verdad mate una buena historia”. Es una frase vieja en las escuelas de periodismo, para recordarles a los alumnos, con ironía, claro, que por más entretenido o interesante que se vea una información, lo importante es no dejarse llevar por la emoción y mantenerse fiel a los datos.

Pasa algo parecido con el triunfo de Barcelona por 6-1 sobre el PSG. Ha sido común por estas horas leer frases como “hazaña” y “épica” para calificar la impensada goleada de los catalanes, que les permitió dar vuelta la derrota de 4-0 en el Parque de los Príncipes y remontar el gol visitante de Cavani.

Cierto que el juego ofensivo de Barcelona fue superlativo, como pocas veces en la era de Luis Enrique y que Neymar tuvo un partido para aplaudirlo de pie. También es cierto que el “miedo escénico” de los parisinos para administrar semejante ventaja pasó a la historia de las grandes arrugadas.

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Pero lo más probable es que los azulgranas no hubieran podido festejar con tanta euforia, y que en París no estarían tan avergonzados, sin la ayuda de los groseros errores arbitrales del alemán Deniz Aytekin.

Repasemos la mano de Mascherano en el área de Barcelona no cobrada; el penal de Mascherano a Di María cuando el marcador estaba 3-1 (reconocido por el mismo defensa), y el grosero piscinazo de Suárez que el referí germano vio como falta en el área como antesala del quinto gol catalán.

Esas son jugadas demasiados trascendentales para darle un carácter de “hazaña” y “épica” a lo que ocurrió en el Camp Nou. Lo único histórico es que desde hoy los hinchas de Barcelona y Gerard Piqué no tendrán cara para acusar al Madrid de recibir demasiados favores arbitrales.


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