Crédito: Agencia Uno
La Federación debe arrancar de Quilín

La Federación debe arrancar de Quilín

Fue una de las promesas incumplidas de Sergio Jadue. Una de tantas. También estaba en el programa de Jorge Segovia. Seguro que más por presión externa que por convicción, pero ellos las escribieron y prometieron. Sin embargo, en los últimos cinco años ningún dirigente ha mostrado el menor atisbo de separar la administración de la ANFP y de la Federación de Fútbol de Chile.

Para una gran mayoría, es lo mismo. En la práctica operan como un solo organismo, pero técnicamente son distintos: la Asociación está compuesta exclusivamente por los clubes profesionales, mientras que la Federación vela -en la teoría, claro está- por el desarrollo del fútbol en Chile a todo nivel, incluyendo el amateur, el femenino y las selecciones nacionales.

En muchos países, la división es clara, no se mezclan. Por ejemplo, en Inglaterra por un lado va la Premier League y por otro la FA (Football Association) que además de la selección, organiza el torneo de copa. En España ocurre lo mismo entre la Real Federación de Fútbol y la Liga; en Alemania se repite la separación entre la DFB y la Bundesliga.

En Chile todo se administra desde Quilín, con aberraciones como las que hemos visto en el último tiempo tras la salida de Jadue desde la presidencia de la ANFP (y de la Federación).

Es tal el desorden administrativo de los equipos profesionales, la mayoría con enormes deudas, que no les alcanza con todo lo que reparte el CDF. Hace un par de años, por ejemplo, la ANFP tuvo que tomar un crédito ante la banca privada para intentar sanear a algunos equipos de los factoring. Como en el último tiempo la ANFP y los clubes han espantado al público de los estadios, tampoco ingresa mucho por recaudación.

Ante tal escenario, la “solución” amparada y fomentada por la administración de Sergio Jadue fue recurrir a las ganancias de la “Roja”. Es decir, la ANFP le quitó dinero a la Federación.

Primero fueron unos bonos, luego parte del contrato de la selección chilena con Nike y ahora las millonarias ganancias de la Copa América: de los casi US$ 17 millones que dejó el torneo continental organizado por la Fe-de-ra-ción, los clubes de la A-N-F-P se llevaron US$ 12 millones. El resto fue para el cuerpo técnico, “gastos operacionales” y más encima se perdieron US$ 2,2 millones que nadie en Quilín sabe dónde están.

¿Cuánto se llevaron las selecciones menores? Cero. ¿El fútbol femenino? Nada. ¿Y una monedita para infraestructura? Ni el vuelto, pese a que la ANFP tuvo el descaro tras la misma Copa América de ir a pedir ayuda al gobierno para construir un nuevo Juan Pinto Durán.

Por el contrario, Santiago Morning, Copiapó, Iberia y otra larga lista de clubes que no le aportan nada a la selección chilena reciben constantemente decenas de millones gracias a la “Roja”.

Los fracasos de las selecciones Sub 20 y Sub 15 a nivel continental y el mediocre nivel de la Sub 17 en el Mundial organizado en Chile son un llamado de alerta. Uno más. La Federación necesita recursos y los clubes no se pueden llevar toda la plata.

Urgen cambios. Y no sólo de probidad. También de administración y distribución. La Federación y la Asociación deben separarse, con directivas totalmente distintas e incluso con direcciones diferentes. Si todo sigue tal como está, el fracaso de los clubes terminará arrastrando en el mediano plazo a todas las selecciones nacionales.


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