Crédito: Agencia Uno
Las recetas para la resaca

Las recetas para la resaca

Ya está. Ya fue. Más allá de los manotazos de ahogado de algunos abogados en búsqueda de una muy improbable sanción de la FIFA en contra de Perú y Colombia, la selección chilena mirará el Mundial de Rusia por TV.

Y aunque reprobable el acuerdo orquestado en cancha por Radamel Falcao, eso no explica la eliminación de "La Roja". Las responsabilidades son propias, no ajenas. El equipo nacional tiró a la basura los pasajes mundialistas en la doble fecha cuando fue incapaz de rescatar un punto ante los mediocres combinados de Paraguay y Bolivia.

Esos dos encuentros mostraron la otra cara de los ídolos y de esta generación bautizada como "dorada": la soberbia y el individualismo. Un jugador preocupado hasta el último minuto de una transferencia; otro de fiesta hasta la madrugada a solo 48 horas de un partido clave, y en general, un camarín sin control técnico que pensó que la clasificación estaba en el bolsillo.

"El equipo nacional tiró a la basura los pasajes mundialistas en la doble fecha cuando fue incapaz de rescatar un punto ante los mediocres combinados de Paraguay y Bolivia"

Pero ya está. Ya fue. Ahora toca mirar hacia adelante, con autocrítica, y como Bart en cada capítulo de Los Simpson, escribir en la pizarra los errores que no se pueden volver a cometer:

  • Hay que volver a la clave del éxito que cimentó Marcelo Bielsa cuando llegó en agosto del 2007: el equipo por sobre los individuos, el técnico por sobre los jugadores. Para eso, claro, hay que contratar a un entrenador serio y respetado.
     
  • "La Roja" necesita un código de comportamiento, un manual claro que castigue la indisciplina o excesos como los de Arturo Vidal y Eugenio Mena en el último tiempo.
     
  • Acabar con las “mini vacaciones” que eran las nominaciones para los partidos de las Eliminatorias. Los jugadores que venían del extranjero mezclaban algunos entrenamientos livianos con fiestas y actividades comerciales.
     
  • Regresar al pago de premios solo por objetivos importantes. Es decir, triunfos de local, empates y victorias de visita, clasificación al Mundial, etc. Este plantel fracasó y aun así se llevará un poco menos de US$ 9 millones.
     
  • La selección adulta masculina no es lo único que importa en el fútbol chileno. Por favor escribirlo mil veces. También hay que desarrollar a los equipos menores y el fútbol femenino. Si la Roja mayor se lleva todo el presupuesto (en premios, por ejemplo), es casi imposible desarrollar el resto.
     
  • Junto a lo anterior, hay que separar a la Federación de Fútbol de Chile (la que, en teoría, maneja a la Selección) de la ANFP. Hoy es lo mismo, pero responden a intereses muy diversos. En Europa, la Premier League o la Bundesliga, son instituciones que se manejan aparte e independiente de las federaciones de fútbol. Hay que alejar a los clubes de la tentación que significa repartirse el botín de la Roja, como ocurrió en la era Jadue.
     
  • Santiago no es Chile. Hay que rotar los partidos oficiales de la Selección, especialmente en ciudades con recintos grandes, como Concepción y Antofagasta. Para eso, hay que terminar con el sistema de abonos.
     
  • El precio de las entradas debe ser revisado de acuerdo a la realidad del fútbol chileno. Un partido de la Roja no es Lollapalooza, y por eso hubo encuentros con apenas 30 mil personas y una gran mayoría que costó llenar.
     
  • No más pantalones rojos. Una de las cosas que se distorsionaron en el último tiempo fue el respeto por las tradiciones: la camiseta de Chile es roja y sus pantalones son azules.

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