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Lo siento Vidal, no te creo

Lo siento Vidal, no te creo

El rumbo se perdió. Por más que Arturo Vidal intente convencernos de lo contrario –en entrevista a El Mercurio y en la Zona Mixta tras el partido del Bayern Munich por la Champions League- los hechos apuntan en sentido contrario.

Pero ese rumbo la selección chilena no se extravió en estos dos partidos eliminatorios para el olvido en Asunción y el Monumental, pobre cosecha de un punto que tiene a la “Roja” con las Eliminatorias cuesta arriba y obligada a ganar todo lo que queda de local. La cosa viene desde antes.

Antes de ese comienzo a los tropezones de la Copa América del Centenario. Anterior de la salida de Jorge Sampaoli. Es incluso previo a esa otra doble fecha negra, esa del insulso empate ante Colombia en Ñuñoa y los tres goles que Chile se comió en Montevideo.

El punto de inflexión ocurrió en el Estadio Nacional, luego de la victoria de la “Roja” 4-3 sobre Perú en octubre del año pasado, y quedó graficado por una frase que dejaron los jugadores chilenos en el camarín: “Por aquí pasó el campeón de América”. Soberbia pura, pachotada innecesaria. Pintada que fue acompañada por la destemplada reacción de Claudio Bravo –para variar- en contra de los hinchas locales.

¿Chile reclamando por las pifias e insultos de los fanáticos rivales? ¿Broma?

Aquel duelo en el nacional limeño no se salió del marco en que se disputan las eliminatorias en Ñuñoa, Lima, Barinas, Quito, Barranquilla, Mendoza o Manaos.

Por eso, las explicaciones para la reacción del camarín chileno en Lima, hay que encontrarlas en un grupo que pasó a sentirse dueño del fútbol nacional y referente de esta sociedad luego del título de la Copa América en 2015.

Desde entonces dictan patrones de conducta desde sus redes sociales y reaccionan con virulencia ante la más mínima crítica. Le pasó al gimnasta Tomás González, por ejemplo, por cuestionar que no hubiera sanción para Vidal luego de chocar ebrio durante el torneo continental.

El mismo Sampaoli confesó en varias conversaciones que había perdido el control del equipo, que a los jugadores se les habían ido los humos a la cabeza y la mejor prueba fue esa derrota ante Uruguay, con un equipo más preocupado de pelear con los de celeste y con el árbitro.

Con todo eso en el medio, claro, luego de arreglar el lío de los premios con la ANFP y ya todos juntos concentrados en el mismo lugar, este grupo jugó tres grandes partidos ante México, Colombia y Argentina para levantar en Estados Unidos otra Copa América.

Pero ese festejado y aplaudido logro, es parte del pasado. Ahora el objetivo es clasificar al Mundial de Rusia y el trabajo de Juan Antonio Pizzi es muy difícil. Si en Estados Unidos el DT pudo encontrarle la vuelta al equipo luego de tres partidos erráticos y dos semanas constantes de trabajo, en las Eliminatorias el tema es muy distinto, ya que apenas hay dos días de entrenamiento previo a cada fecha doble.

Lo anterior se agrava si en el camarín cada uno anda por su lado: Bravo con un año personal complejo; Vidal preocupado de enrostrar el bicampeonato; Alexis que pide mirar para adelante, y Medel con retazos de un pasado que parecía olvidado. Más encima podría volver Valdivia, para echarle más pelos a la sopa.

Ni adentro del camarín, ni afuera, asoma por ahora el líder que le permita a esta Selección recuperar la humildad, dejar la soberbia de lado y encontrar el rumbo a Rusia 2018.


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