Crédito: AFP
Maldita cabra

Maldita cabra

Los deportes de Estados Unidos están llenos de maldiciones, que en rigor no son más que leyendas amplificadas gracias a millares de artículos periodísticos. Lo malo -o lo bueno, depende cómo uno quiera verlo- es que son buenos cuentos, entretenidos, de esos que uno relata en un asado, ante los ojos atentos de varios comensales.

Entre una larga lista de mufas, incluso superior a la de Babe Ruth que supuestamente durante 86 años -desde 1918 a 2004- privó a los Boston Red Sox de ganar las Series Mundiales, en el top se ubica la maldición de Billy Goat que explicaría por qué los Chicago Cubs no son campeones del béisbol desde 1908 y no juegan la final desde 1945.

Fue justamente en esas Series Mundiales de 1945, que enfrentaron a los Cubs contra los Detroit Tigers por el título nacional de la MLB, donde habría nacido esta maldición. Cuenta la leyenda que a Billy Sianis, dueño de la taberna Billy Goat, lo echaron de estadio de los “Cachorros” por culpa de su mascota. El tema es que no se trataba de cualquier mascota, si no que de...una cabra (goat, en inglés), que molestaba con su olor a los otras hinchas presentes en esa tarde de octubre en el mítico Wrigley Field.

Dice la historia que Billy y su cabra, por cierto molesto por semejante vejamen, se fueron del estadio no sin antes pronunciar una frase tan maldita como imposible de verificar: “Los Cubs nunca más volverán a ganar”. Dicho y hecho. La de 1945 fue la última vez que los “Cachorros” aparecieron por las Series Mundiales como campeones de la Liga Nacional para enfrentar al mejor de la Americana.

Desde entonces, los “Cubbies” han vivido en la ignominia deportiva, con constantes fracasos, salvo rarísimas excepciones en las que al menos llegaron a la final de la Liga Nacional, como en 1984, 1989 y 2003.

Aquella vez de 2003 es uno de los principales capítulos para acrecentar la leyenda de la maldición de Billy Goat. En el partido 6 contra los Marlins, con una ventaja de 3-2 en la serie y arriba 3-0 en el duelo que podía llevarlos de vuelta a las Series Mundiales, y más encima en Wrigley Field, los Cubs vivieron un colapso monumental en la octava entrada: Miami les anotó 8 carreras, ayudados en parte por un hincha de Chicago que sin intención metió su mano para agarrar una pelota y terminó evitando un out de la visita (Mira video del momento).

Ese pobre muchacho que metió la mano, llamado Steve Bartman, recibió amenazas de muerte, vivió varios días con protección policial, el asiento donde estaba sentado se convirtió en un punto de atracción turística en el estadio y de él nunca más se supo, nunca una entrevista, nada. Se dice que incluso se fue de Chicago.

De más está decir que los Marlins ganaron el partido 6 y también vencieron en el partido 7 para sacar pasajes a las Series Mundiales y dejar a los Cubs pensando nuevamente por qué un buen día decidieron echar a una cabra del estadio.

Esa había sido la última vez que los Cubs aparecieron por la definición de la Liga Nacional. Pero la cabra de Billy a veces se distrae. Desde aquel incidente de 1945 los hinchas de los “Cachorros” la han invitado tantas veces a Wrigley Field para intentar reparar el error, que a veces el corazón se le ablanda.

Y así, en octubre de 2015, el mismo año y mes que Marty McFly viajó al futuro en su DeLorean y vio con asombro en una pantalla gigante que los Cubs se habían titulado campeones de las Series Mundiales, los “Cachorros” de la vida real están de vuelta en las finales de la Liga Nacional. Los New York Mets es el rival de ocasión.

Si finalmente la cabra de Billy Sianis se apiada y acepta que lo de 1945 fue un error involuntario, Estados Unidos y el mundo podría ser testigo de un hecho histórico: los Cubs en las Series Mundiales y el fin de una de las peores maldiciones del deporte.


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