Crédito: Agencia Uno
Natalia Riffo en Deportes: partida falsa

Natalia Riffo en Deportes: partida falsa

No cumplía todavía 100 días en el cargo, y en junio de 2014 la ahora ex ministra del Deporte dio una entrevista muy simbólica respecto de lo que quería para su administración: Natalia Riffo conversó con La Tercera en el coliseo central del Estadio Nacional y en la foto de la nota aparecía pegándole a un balón de fútbol. 

En marzo de ese año se habían realizado los Juegos Sudamericanos en Chile, que dejaron una importante infraestructura deportiva, como el Centro Acuático y el Polideportivo en el Nacional, y el Velódromo en Peñalolén, pero Riffo optaba por hacerle un guiño al fútbol y a la ANFP de Sergio Jadue. Claro, se venía el Mundial de Brasil 2014 y en el horizonte estaba la Copa América de Chile 2015.  

"La llegada de un especialista como el ex atleta Pablo Squella puede ayudar a corregir muchas cosas, pero lo más probable es que el tiempo desde acá a marzo de 2018 no sea suficiente"

Apostar entonces por el fútbol también era algo más seguro para una ministra que fue nombrada en un cargo para el que no tenía conocimientos ni experiencia y solo fue designada gracias al cuoteo político y su cercanía con el MAS de Alejandro Navarro. 

La estrategia de acercamiento hacia el fútbol siguió cuando en el presupuesto de 2015 Natalia Riffo y su Ministerio decidieron quitarle US$ 3 millones a los deportistas de alto rendimiento y regalarle dicho dinero a la ANFP y la FIFA que preparaban el Mundial Sub 17 en el país. La medida generó una inédita protesta de deportistas en la Plaza de la Constitución. 

Las efusivas fotos de Riffo – y Bachelet – celebrando junto a Jadue en las tribunas del Nacional para la Copa América 2015, fueron seguidas por tibios comentarios cuando se destapó la corrupción del dirigente calerano en la ANFP. Es más, la única acción directa del gobierno en contra de Jadue vino desde el Ministerio de Justicia; en Deportes brillaron por su ausencia. 

Y así como el fútbol parecía ser el aliado estrella del Ministerio del Deportes, otras actividades perdían respaldo. Fue el caso del Rally Dakar, que después de 2015 se quedó sin el aporte del gobierno chileno y la organización borró al país del recorrido. Si el monto a pagar a la empresa ASO era muy alto, como reclamaban desde las oficinas de la calle Fidel Oteíza, suena contradictorio que sí se le entregara con tanta facilidad tantos millones de dólares a la FIFA. 

También hubo demasiada demora de Riffo para definir si Chile va a postular a los Juegos Panamericanos de 2023. Es cierto que una candidatura para un evento de este tamaño requiere la aprobación de La Moneda, pero la ministra nuevamente reaccionó con tibieza y no se empoderó de la campaña. Todo lo contrario a Pablo Squella, quien en su primer día en el cargo resaltó la prioridad de los Panam 2023. 

"Apostar entonces por el fútbol también era algo más seguro para una ministra que fue nombrada en un cargo para el que no tenía conocimientos ni experiencia"

La lejanía y desaciertos de Natalia Riffo le pasaron la cuenta en su relación con los deportistas de alto rendimiento, que hasta llegaron a boicotear un evento al que fueron invitados por el Ministerio del Deporte en noviembre.  

A eso se sumó, como corolario, la ineficacia del Ministerio para ejecutar los presupuestos asignados por el Estado, lo que significó una importante rebaja para el 2017. 

Nombrar a Riffo, y mantenerla por tanto tiempo en el cargo, fue un error del gobierno de Bachelet, que pareció no darle importancia a esta cartera creada durante la administración de Piñera. La llegada de un especialista como el ex atleta Pablo Squella puede ayudar a corregir muchas cosas, pero lo más probable es que el tiempo desde acá a marzo de 2018 no sea suficiente.


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