Por qué me gusta Calama…

Por qué me gusta Calama…

Para comenzar, una aclaración más que pertinente: viví toda mi etapa escolar, de los 6 a los 18 años, en Chuquicamata. Por lo tanto, estoy muy identificado con esa zona del país.

Ahora al tema que nos convoca…

El martes, en la conferencia de prensa previa al duelo amistoso ante Estados Unidos, Jorge Sampaoli volvió a poner sobre la mesa un tema recurrente cuando se acercan las eliminatorias: jugar algunos partidos de local en Calama, y así aprovechar los estragos –físicos, y especialmente sicológicos- que la altura genera en selecciones como las de Argentina, Uruguay y, a veces, la de Brasil.

"Se nota un desgaste en las ideas; hay demasiada dependencia en Alexis Sánchez; recurrir a Mauro Zárate y Leonardo Ulloa es síntoma de nerviosismo"

El DT de la “Roja” justificó su decisión en que otros, como Bolivia y Ecuador, también sacan ventajas con la altura, y lo mismo hace Colombia con el calor sofocante de Barranquilla. Tal como lo resalta Aldo Schiappacasse en una de sus columnas para T13.cl, Sampaoli se equivoca: bolivianos y ecuatorianos no hacen más que jugar en sus capitales, donde casi siempre lo han hecho. Lo raro sería que se fueran a jugar al llano (aunque en los 60 y 70 Ecuador solía jugar en Guayaquil) para darle una mano a los rivales.

Sin embargo, Schiappacasse va más allá, y es duro para analizar la idea de Sampaoli: “Distinto es cuando te apoyas en la condición geográfica para mero beneficio, porque eso es inseguridad en los recursos propios (…) Muy propio de los débiles y mediocres, una situación que en el último tiempo creímos abandonar”.

Incuestionable análisis y tal vez anticipo de un futuro menos brillante, ante una selección que ya no parece transitar por los caminos de épica y seguridad que tuvo hasta el Mundial de Brasil: se nota un desgaste en las ideas; hay demasiada dependencia en Alexis Sánchez; recurrir a  Mauro Zárate y Leonardo Ulloa es síntoma de nerviosismo; lo mismo que acudir al lesionado e impredecible Jorge Valdivia ante la ausencia de un “10”, y la defensa sigue sin transmitir confianza.

Renovación tampoco se vislumbra, como lo reflejó el fracaso en el Sudamericano Sub 20 disputado en Uruguay.

Entonces Sampaoli tiene algo de razón. Y Schiappacasse también. Es “inseguridad en los recursos propios”, pero tal vez el DT de la Selección algo de eso ya intuye. O siente que a la “Roja” ya no le sobra mucho, y ahí Calama asoma como el escenario ideal para rescatar puntos que en el Estadio Nacional serían demasiado improbables.

"Jugar algún partido de las eliminatorias en Calama también sería una reivindicación para una zona -el Norte Grande-, usualmente olvidada para grandes eventos internacionales o de la Selección"

Sampaoli también debe estar muy consciente de que la FIFA puede dejar a la Conmebol con sólo cuatro cupos para el Mundial de 2018 (en vez de los actuales cuatro, más un repechaje con otra confederación), lo que haría de las eliminatorias un camino cada vez más minado y a Calama un refugio más acogedor.

Al margen de las consideraciones de Sampaoli y la ANFP, jugar algún partido de las eliminatorias en Calama también sería una reivindicación para una zona -el Norte Grande-, usualmente olvidada para grandes eventos internacionales o de la Selección. Antofagasta, por ejemplo, recibirá apenas dos partidos de la Copa América y para el Mundial Sub 17 el torneo sólo llegará hasta La Serena.

Las razones de Sampaoli no le hacen honor al fair play, cierto, porque tampoco ha sido justo el constante ninguneo al fútbol y a las ciudades del norte chileno. 

 


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