Crédito: Agencia Uno
Se avinagró Guede

Se avinagró Guede

Sí, de nuevo. "Colo Colo eliminado de la Copa Libertadores". La frase vista muchas veces en el último tiempo, para marcar la temprana salida de los albos del torneo continental, se volvió a repetir la noche de este miércoles en Macul luego del duelo ante Botafogo. En 2016 fue el empate ante Independiente del Valle, el 2015 la derrota en Belo Horizonte, y así

Los albos no superan la fase grupal desde 2007, no ganan una llave de eliminación directa desde 1997 y en general, después del título de 1991, la Copa Libertadores ha sido una pesadilla.

"A Guede le llegó la hora de producir resultados. No tiene otra opción que ganar el Clausura."

Botafogo es el nombre del nuevo fantasma. Pero en rigor, el cuadro carioca no hizo mucho en ambos duelos de esta serie; es un equipo más bien débil. Los culpables de este nuevo fracaso, de esta nueva cachetada a la ilusión de los hinchas, hay que buscarlos en los camarines del Monumental.

Entre los jugadores, para empezar. Paredes, rebautizado ahora irónicamente como "Supertanker", jugó un partido para el olvido y lejos estuvo de aplacar la emergencia; Valdés nunca marcó los tiempos en uno de sus peores partidos desde que llegó al Monumental; Barroso se equivocó en el gol de la visita, y Fierro demostró que ya no tiene nivel para la competencia internacional (falló mucho en la marca y no estaba en su posición en el tanto de Botafogo).

Pero hay que ir más allá. En ambos partidos contra el "Fogao", Pablo Guede se equivocó en la elección de hombres. Para la vuelta en el Monumental, el técnico argentino repitió el mismo equipo titular – salvo el lesionado Zaldivia – que se vio mal durante los primeros 45 minutos en Río y dejó en el banco a Gonzáles y Morales.

Guede tampoco supo reaccionar cuando Botafogo pasó a controlar el partido después de los 10 primeros minutos. Es más, ayudó a empeorar el panorama con el ingreso de Fierro en vez de Figueroa.

"Los albos no superan la fase grupal desde 2007, no ganan una llave de eliminación directa desde 1997 y en general, después del título de 1991, la Copa Libertadores ha sido una pesadilla"

Colo Colo no tenía equipo para soñar con una gran actuación en la Copa Libertadores, pero sí al menos para dejar en el camino a Botafogo.

Guede es un entrenador pirotécnico. En la cancha y en sus conferencia de prensa. Pero después de los fuegos artificiales y que se disipa el humo, no es mucho lo que queda. Colo Colo es un equipo entretenido, pero no es eficaz: terminó quinto en el Apertura, a ocho puntos de la UC, y un mediocre Botafogo lo sacó de la Libertadores. La Copa Chile no alcanza para enmendar dos fracasos.

El entrenador de Colo Colo se quedó sin margen de error. Ya no alcanza con el vinagre, la ruda, las frases rimbombantes, la amistad con Mosa o el juego ofensivo sin equilibrio. A Guede le llegó la hora de producir resultados. No tiene otra opción que ganar el Clausura. 


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