Crédito: Agencia Uno
5% ¿Cotización o Impuesto?

5% ¿Cotización o Impuesto?

Un destacado economista decía que cada uno tiene derecho a tener sus propias opiniones, pero no sus propios datos. Por eso, es indispensable que el debate sobre la medida anunciada de incrementar la cotización previsional en un 5%, de cargo del empleador, se haga transparentando la realidad.  Esa realidad es que ni la pagará el empleador, ni será una cotización, en la medida que vaya a un fondo de reparto redistributivo.

Suponga, estimado lector, que usted decide seguir la inspiración del “Conejo” Martínez y colocar un carrito de maní en el mall que hay cerca de su casa. Usted hará lo mismo que cualquier emprendedor/empresario hace: un análisis de los costos y una proyección de los ingresos. Anotará cuánto le costará el carrito, el maní, las bolsitas, etc. Luego calculará cuánto maní proyecta vender diariamente, estimará el precio óptimo de venta y, después de hacer todos esos cálculos, estimará cuánto puede destinar para financiar al trabajador que atenderá en el carrito.

Suponga que sus cálculos le arrojan que no puede pagar más de 400 mil pesos, entonces hará un desglose de la forma en que se dividirán esos 400 mil pesos: 5% a la cotización de cargo del empleador ($20 mil), por lo tanto quedan 380 mil pesos y usted publicará un aviso en alguna parte, que dirá algo más o menos así: “Busco persona para atender carrito de maní. Remuneración bruta $380 mil”.

Es verdad que, al momento de establecerse la cotización, esta será pagada por los empleadores de todos los trabajadores que, en ese punto de partida, tengan contrato de trabajo, pero con todos los nuevos que se incorporen al mercado laboral ocurrirá lo que acabo de describir, con todos los que tengan que cambiar de trabajo después ocurrirá lo mismo y en todas las negociaciones colectivas que vengan los empleadores irán ajustando progresivamente las remuneraciones hasta traspasar el costo.

Así funciona el mundo. Alguien me dirá: es que no puede ser, es injusto.  Puede ser, pero como dice Serrat “nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”.

Ahora bien, supongamos que ese 5% se destina a un fondo común de reparto, para financiar una mejora de las pensiones más bajas. Entonces, lo que ocurrirá es que todas las personas que estén por sobre el umbral que da derecho a beneficiarse del fondo contribuirán, pero no percibirán nada a cambio. A nada económico, me refiero. 

Vale decir, el trabajador que paga esta contribución lo hará para contribuir al esfuerzo redistributivo, esa obligación tendrá carácter legal, será proporcional al ingreso y su destino, determinado también en la ley, será administrado por el Estado. Hay quienes sostienen que esto no es un impuesto, pero “tiene rayas de tigre, cola de tigre, orejas de tigre” y, lo más importante, muerde como tigre.

No quiero entrar a evaluar si esta cotización/impuesto es mejor o peor que otras alternativas, si es o no regresiva, si afecta más o menos el empleo que otras alternativas.  Probablemente hay personas mucho más calificadas para hacer esa reflexión, pero sí me parece que un debate informado requiere que se transparenten las cosas como son.

Esto nada tiene que ver con otras consideraciones, como que es necesario cotizar más, mejorar las pensiones más bajas y enfrentar todos los desafíos económicos y demográficos que plantea el problema previsional.  Pero para hacerlo bien y tomar buenas decisiones, tenemos que evaluar las alternativas como son y no como quisiéramos que fueran. 

Es que el economista, de cuyo nombre no me acuerdo, tenía razón: uno puede tener sus propias opiniones sobre la realidad, pero no puede tener su propia realidad.


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