Elección de Intendentes en Macondo

Elección de Intendentes en Macondo

Cien años de Soledad comienza con el recuerdo del Coronel Aureliano Buendía sobre Macondo, en esa época en que “el mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”. En Macondo la realidad y la fantasía eran una sola cosa, lo fantástico era real de una manera natural, sin que nadie tuviera conciencia de aquello, porque en las profundidades de América Latina la lógica no es cartesiana.

En este barrio de Macondo que llamamos Chile, ahora discutimos intensamente el proyecto de ley que permitirá elegir a los Intendentes por votación popular. El asunto tiene varias dimensiones de notable fantasía, la más obvia es que el proyecto de ley ¡suprime a los Intendentes!  Sí, como lo lee: se suprimen, no existirán más, caput, niet, cero coma cero.

¿Cómo llegamos aquí? Bueno, hagamos como el Coronel Buendía que, muchos años después del fusilamiento, recordaba su pasado. Todo comienza con la promesa de la Presidenta de que los Intendentes sean elegidos, promesa de suyo fantástica en un país unitario. 

"Si se concreta esta elección de unas autoridades meramente protocolares, a la larga sólo habrá frustración en la gente, que se sentirá engañada"

Una vez elegida, y abocado su gobierno a cumplir, se encontró con algunos problemas: como que el Presidente de la República tiene obligaciones de Gobierno Interior de las que no se puede desprender, lo mismo sucede con otras de la Administración del Estado, porque hay muchas decisiones que deben implementarse en cada Región.

Entonces, el Gobierno y el Senado se encontraron con que, la verdad, elegir al Intendente, eso que conocemos como Intendente, parece que no se puede. Habría que “entrar a picar” la forma del Estado para hacerlo federal y crear algo así como los Estados Unidos de Chile, pero se necesitaría una flota de retro excavadoras.

Esto sería un problema grave en un país como Inglaterra o en Alemania, pero en Macondo hacemos las cosas de otra manera. Acá, si uno quiere elegir al Intendente, sin cambiar el Estado Unitario, suprime al Intendente y listo. Así el proyecto de ley lo que en realidad hace es crear dos figuras nuevas: el Delegado Presidencial Regional y el Gobernador Regional.

¿Qué cree usted, estimado lector, que hará el Delegado Presidencial Regional? Representar al Presidente de la República en la Región y tendrá, por ende, las facultades de Gobierno Interior y de Administración del Estado que hoy corresponden al Intendente. ¿Quién cree usted que lo elegirá? El Presidente de la República. Obvio (esto sí que lo habría podido adivinar un alemán).

Luego tenemos al Gobernador Regional, que será elegido por votación popular y tendrá altas responsabilidades, como dirimir las comunas en que se hacen pavimentaciones participativas. Además, tendrá el complejo deber de presidir las ceremonias que se hagan en la Región y, como estamos en una democracia en que el poder militar está subordinado al civil, los 18 de septiembre las FFAA le rendirán honores en un desfile.

"En la descentralización está el futuro de la democracia, pero ello supone una transferencia real del poder hacia el ámbito local y no meras ilusiones"

¡Ay, si no se me hubiera adelantado Gabo, yo habría podido escribir cien años de soledad!

Por cierto, todos los días uno lee en la prensa acaloradas declaraciones de Parlamentarios que llaman a “aprobar la elección de Intendentes”. 

El problema es obvio, si se concreta esta elección de unas autoridades meramente protocolares, a la larga sólo habrá frustración en la gente, que se sentirá engañada. Serán los mismos Gobernadores Regionales quienes denunciarán su falta de atribuciones y, en lugar de regionalización, generaremos un nuevo foco de conflicto y desprestigio institucional.

Razón tienen los pocos parlamentarios que han manifestado sus reparos al proyecto. Hoy suena impopular, pero no tengo dudas que, en el futuro, esa posición será reconocida.

En la descentralización está el futuro de la democracia, pero ello supone una transferencia real del poder hacia el ámbito local y no meras ilusiones, porque como dijo notablemente García Márquez, la ciudad de los espejos será desterrada de la memoria de los hombres y recordaremos a Aureliano cuando comprendió que “las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra”.

Pero Macondo elegirá sus intendentes.


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