Más movimiento que cambio

Más movimiento que cambio

Decepción, esa es la palabra que describe el estado de ánimo del sistema político. La Nueva Mayoría pidió cambios de fondo en el equipo político y la respuesta que tuvo fue un portazo, con un cambio que no es cambio. Los problemas de esta decisión son muchos; solo por mencionar algunos, hagamos un breve repaso.

Los parlamentarios oficialistas y los partidos de gobierno se sienten hoy día totalmente fuera del ámbito de influencia propio de quienes soportan una gestión gubernativa: no se les escucha ni en privado ni en público, probablemente sea menos cuando es en público. Lo complicado es que se trata de un gobierno débil, pero con bancadas parlamentarias fuertes, porque tienen amplia mayoría en ambas Cámaras. Poco se entiende, entonces, trabar un conflicto con su principal punto de apoyo.

Una revisión somera permite concluir que con este “cambio” se produjo algo insólito: el gobierno objetivamente se debilitó. En efecto, uno de sus ministros mejor evaluados y que era uno de los pocos puntos de apoyo en términos de gestión y relaciones con el mundo empresarial se va y se quedan los ministros cuestionados.

"Uno de los ministros mejor evaluados y que era uno de los pocos puntos de apoyo en términos de gestión y relaciones con el mundo empresarial se va y se quedan los ministros cuestionados"

La decisión en Justicia no se condice con la gravedad del problema: el ministro Campos -ex titular de Agricultura- llega sin ninguna experiencia gubernativa en el área, no se trata de un “pánzer” político y el hecho que sea radical agita aún más el malestar DC. Por decirlo en términos del ambiente jurídico: sacar en Justicia a la ministra filo DC para poner un radical, es agregar la ignominia a los efectos propios de delito.

Todo lo anterior se da en un cuadro de objetiva debilidad en la conducción política, que no encuentra liderazgo y menos rumbo. Ahora, si todo lo anterior fuera poco, suma el fastidio de los parlamentarios de todos los partidos.

Hay una arista más que no se puede ignorar: es muy probable que antes del 18 de noviembre el gobierno tenga que hacer un nuevo movimiento en el gabinete, por la renuncia de los que quieran ser candidatos. Esa modificación, si se llega a producir, será leída como el resultado de la presión y del fracaso. O sea, el gobierno puede pasar de una situación de aislamiento encaprichado bastante infantil, a uno de derrota y pérdida total de control.

En el fútbol es muy clara la diferencia entre cambiar jugadores o simplemente moverlos de una posición a otra. Esto es lo que acabamos de ver, pero con el agravante que se movieron los que no son relevantes y quedaron en la misma posición los que se esperaba que fueran cambiados.

En resumen, más movimiento que cambio y, como dijo el genio de Einstein, nadie puede esperar resultados distintos haciendo lo mismo. Y yo agregaría: ni con los mismos.


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