Ossandón, talento perdido
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Opinión
Gonzalo Cordero Gonzalo Cordero
Abogado y analista político.

Ossandón, talento perdido

El Senador Ossandón tiene talento para la política, eso es un dato innegable, pero esto no es suficiente para llegar a ser un político exitoso, porque en el ejercicio de esas cualidades se requiere algo más: consistencia, sentido de proyecto, capacidad de articularse en un equipo que construya una alternativa común y, por último, ese indispensable pragmatismo que permite reconocer -en el decir de los romanos- los momentos fastos de los nefastos.

"Si Piñera gana la elección, (Ossandón) quedará en el peor de los mundos: fuera del gobierno y de la oposición"

Lo que ha marcado su participación en todo este proceso presidencial no ha sido su carisma, ni su gran capacidad para conectarse con el sentido común del chileno medio, sino estas otras carencias, que se han expresado a través de un actuar equívoco, vacilante, que lo llevó primero a plantear que competiría en primera vuelta, para luego acceder participar en la primaria de ChileVamos y ahora anunciar que si pierde es difícil que apoye a Piñera.

El principal flanco que le ha generado este actuar errático es que proyecta -aunque no sea efectivo- un oportunismo que impide fidelizar al votante propio de una primaria que es, por definición, un tipo de elector que busca candidatos comprometidos con la lucha mayor, que se dará en la elección final de noviembre.

"El senador Ossandón ha traspasado la línea a partir de la cual es imposible aspirar al liderazgo de un conglomerado"

Luego, a esa conducta zigzagueante, ha sumado un discurso que, incapaz de elaborar un proyecto alternativo al de sus oponentes, los ha descalificado sistemáticamente: a Piñera, validando los cuestionamientos de la izquierda, y a Kast en una supuesta incapacidad de gestión que habría significado su salida del gabinete por “penca”. Adjetivo que, dado lo que fue su participación en Tolerancia Cero y después en Aquí  está Chile, probablemente le pesará por mucho tiempo.

Lo que he visto de su franja televisiva discurre por el mismo camino: denuncia la supuesta corrupción del gobierno de centroderecha en la tramitación de la ley de pesca con lo cual, en su afán de encarnar una derecha “diferente”, sigue generando un abismo insalvable con la derecha que existe, ya que le imputa permanentemente una falta de integridad moral que hace imposible cualquier colaboración política. Conciente o no de lo que está haciendo, el senador Ossandón ha traspasado la línea a partir de la cual es imposible aspirar al liderazgo de un conglomerado.

"Ha pavimentado el camino que conduce no sólo a la derrota, sino también al resentimiento y de ahí a convertirse en un típico outsider hay solo un paso"

De aquí, probablemente, se deriva una creciente actitud de frustración que se percibe en su discurso y acciones. Él no quiere esta derecha, quiere otra, pero postula para que sea esta la que lo valide y elija como su abanderado presidencial, esa ecuación no tiene solución dentro de los parámetros de la lógica. No es necesario consultar el oráculo para anticipar que, con esta campaña, ha pavimentado el camino que conduce no sólo a la derrota, sino también al resentimiento y de ahí a convertirse en un típico outsider hay solo un paso.

Hacer de cualquier elección interna una cuestión de opciones éticas es de los peores errores que se pueden cometer, porque es cruzar una frontera que no admite vuelta atrás. El episodio con la periodista Pilar Molina en el debate radial vino a introducir el componente de las acusaciones recíprocas, ahora él acusa una maniobra, un complot, ahondando aún más el foso que lo separa de la opción presidencial de la oposición.

Un buen resumen del destino seguido por su campaña es el llamado de Pamela Jiles a que la gente de izquierda vaya a la primaria de oposición a votar por Ossandón, para evitar que Piñera llegue al gobierno. Así, en un correlato lógico a su discurso destructivo de las opciones presidenciales de la derecha, se ha sumado un llamado de la izquierda a votar por él para derrotar al candidato más competitivo de la oposición.

Si Sebastián Piñera gana la elección presidencial quedará en el peor de los mundos: fuera del gobierno y de la oposición. Si la pierde, será percibido como un gran responsable de esa derrota, lo que sellaría el fin de cualquier aspiración política posterior.

No hay duda, como señalaba al comenzar estas páginas, que el Senador Ossandón tiene talento para la política, pero me temo que en esta campaña se cristaliza el lamentable momento en que lo desperdició penosamente.