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Recuperación alrededor del Calbuco
Opinión

Recuperación alrededor del Calbuco

La recuperación después de un desastre tiene varias etapas. Debido a la reciente de la erupción del volcán Calbuco, lo que se ha hecho hasta ahora es responder a la emergencia, realizando tareas como evacuar a la población de las áreas de mayor riesgo, proveer albergue a los afectados y cubrir otras de sus necesidades básicas o monitorear los efectos de la erupción.

Esta es una de las primeras fases de la recuperación, con el tiempo y dependiendo de cómo evolucione la actividad del volcán, vendrán otras medidas para intentar que los damnificados retomen su vida ‘normal’.

Cuando se avance hacia las siguientes etapas de la recuperación, es necesario tener en cuenta algunos aspectos importantes. La recuperación comienza con la respuesta inmediata a la emergencia pero no acaba con la reconstrucción de viviendas u otros edificios y equipamiento destruidos. Esta también incluye una recuperación de la actividad productiva, fortalecimiento de la comunidad, además de incluir aprendizajes y preparación para un evento similar en el futuro.

"La recuperación comienza con la respuesta inmediata a la emergencia pero no acaba con la reconstrucción de viviendas u otros edificios y equipamiento destruidos"

Aún cuando en Chile existe una red de vigilancia volcánica, la erupción del Calbuco fue muy repentina y dejó poco tiempo para reaccionar.

De todas formas, es necesario recordar que incluso cuando algunas amenazas naturales no pueden preverse, para que ocurran desastres debe haber una combinación de amenaza y vulnerabilidad que es causada por factores económicos y sociales.

El depósito de cenizas sobre el suelo provocará problemas para los agricultores de la zona, también puede verse afectado el turismo y otras actividades económicas. Una parte clave de la recuperación debiera ser entonces el restablecimiento de las actividades productivas.

Además, es fundamental destacar la importancia de la gestión local y de la participación ciudadana en la recuperación. Una misma amenaza tendrá distintos efectos dependiendo del lugar en que ocurra pues hay características que son inherentes a las localidades.

Por eso, las recomendaciones actuales sugieren transferir responsabilidades y recursos al nivel regional y local, de esta forma se da una respuesta más específica y efectiva a la emergencia. El involucramiento de la comunidad también es esencial. La participación ciudadana no pasa solamente por procesos consultivos sino también por generar redes, asignar roles y responsabilidades, reconocer la diversidad y transferir capacidades.

"Por otra parte, un desastre siempre creará conciencia sobre ciertas amenazas."

Por otra parte, un desastre siempre creará conciencia sobre ciertas amenazas. Por ejemplo, desde el 2010, se habla mucho más de tsunamis, se realizan más simulacros, las personas están más informadas sobre qué hacer antes, durante y después de la emergencia, se han establecido y señalizado vías de evacuación y áreas no inundables en la costa, se ha invertido en equipamiento urbano que permite que las ciudades estén mejor preparadas.

Básicamente, se ha trabajado en prevención para que la historia no vuelva a repetirse.

En este sentido, la recuperación postdesastre incluye la preparación para una próxima emergencia. Así como es clave sacar lecciones de los desastres, lo es también intentar ser cada vez menos reactivos y considerar constantemente las múltiples amenazas que existen en un área o región.

Eventos como la erupción del Calbuco son lo suficientemente infrecuentes en la vida de una persona como para que deje de tener presentes las amenazas que la rodean. Por esta razón, no se puede esperar a que ocurran eventos de esta magnitud para comenzar a reforzar la cultura de prevención y el trabajo de reducción de riesgo de desastres. Estas tareas deben ser permanentes.


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