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Mujeres en el poder: una deuda de Chile
Opinión

Mujeres en el poder: una deuda de Chile

Una visitante estadounidense hace poco me señalaba con admiración los importantes avances en materia de igualdad entre hombres y mujeres de nuestro país. “Ustedes por segunda vez han elegido a una presidenta mujer, lo que en nuestro país no ha sucedido nunca”, me decía con admiración. Le respondí que tener una presidenta mujer genera una ilusión de igualdad; que se trataba de un avance simbólico pero no sustantivo en la igualdad entre hombres y mujeres.  

En efecto, la modernización económica y social de Chile tiene, entre otras deudas, la exclusión de las mujeres del poder. La presencia de la Presidenta Bachelet en el poder no resolverá aquella exclusión y esto porque se trata de un problema estructural, transversal a los diversos ámbitos de la vida nacional, y que enfrenta serias resistencias sociales, políticas y culturales. 

Un estudio del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales (ICSO-UDP) demostró la gravedad de la situación de exclusión de las mujeres de las posiciones de poder en nuestro país. En el año 2013 se analizó la presencia de mujeres  en 5.106 posiciones de poder en el sector público y privado incluyendo empresas, sector financiero y seguros, clínicas y hospitales, cargos políticos, gremios y sindicatos, colegios profesionales, universidades y sector público. Del estudio se revelan tres conclusiones principales:

"Comparativamente se advierte mayor presencia de mujeres en cargos directivos en el servicio público (34,1%) que en el sector privado empresarial (menos del 5%)"

1. Altos Cargos

La exclusión de las mujeres de altos cargos de toma de decisiones va mucho más allá de la representación política—que es donde la mayoría de los esfuerzos se ha puesto en el último tiempo. Comparativamente se advierte mayor presencia de mujeres en cargos directivos en el servicio público (34,1%) que en el sector privado empresarial (menos del 5% en sector minero, celulosa, salmoneras, financiero y retail).  Bajísimas tasas de participación de mujeres en cargos superiores se dan también en universidades, clínicas privadas, gremios empresariales e incluso sindicatos. 

2. Cúspide de la pirámide

En cada sector se advierte que en la cúspide de la pirámide de poder suelen haber más hombres, relegando así las mujeres a las posiciones de poder menos relevantes. Por ejemplo, el porcentaje de mujeres es mayor a nivel de alcaldesas que de gobernadoras, intendentas o ministras. Lo mismo sucede dentro del poder judicial donde el porcentaje de juezas es mayor al de ministras de la Corte Suprema; o de las direcciones médicas de las clínicas privadas en comparación a las presidencias de tales instituciones. Así, mientras mayor es el cargo de responsabilidad, menor es la presencia de mujeres. 

3. Ausencia femenina en ciertos núcleos

"Una gran deuda de Chile es transformar su estructura de oportunidades y aquello sin duda pasa por incorporar la agenda de igualdad entre hombres y mujeres en el sector privado"

Aunque en teoría debiésemos esperar una mayor presencia de mujeres en cargos de responsabilidad en ciertos ámbitos profesionales (salud y educación, por ejemplo) dado que muchas más mujeres optan por aquellas profesiones, incluso en esos sectores los cargos directivos siguen siendo ocupados por hombres. Por otra parte, existen ciertos núcleos o ámbitos donde las mujeres están completamente ausentes en cargos de responsabilidad directiva (Banco Central, Presidencia de Corte Suprema, y presidencias y gerencias generales de sectores productivos salmonero, celulosa, financiero, y minero).     

No es la ausencia de doctoras, o economistas, o ingenieras, o catedráticas lo que inhibe que ellas ocupen puestos de alto nivel en clínicas, universidades, o empresas.

Se trata de un problema de una inadecuada distribución de oportunidades combinado con una cultura patriarcal que segrega a las mujeres y las margina a posiciones de poder secundario. Este problema estructural solo puede resolverse a partir de políticas que busquen promover y abrir oportunidades para que las mujeres ocupen espacios de poder más relevante.

Una gran deuda de Chile es transformar su estructura de oportunidades y aquello sin duda pasa por incorporar la agenda de igualdad entre hombres y mujeres en el sector privado; es allí donde enfrentamos las más serias resistencias. 


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