Crédito: Agencia Uno
El mamarracho

El mamarracho

Humberto Maturana decía que las palabras crean realidad, y eso bien lo sabemos quienes trabajamos con el lenguaje

En Argentina también lo saben.

Tablas de posiciones cambiadas, titulares rimbombantes que dan por hecho algo que aún no ocurre, testimonios de testigos que nunca estuvieron.  Fórmulas que forman parte de un intenso lobby por parte de AFA –incumbente por conveniencia en el caso de inelegibilidad del jugador Nelson Cabrera- para tratar de incidir en la inminente decisión del Tribunal de Arbitraje Deportivo sobre este tema, que dejó a la irregular selección trasandina –por ahora- en zona de repechaje hacia el Mundial de Rusia 2018.

¿Qué sabemos concretamente?  Que FIFA decidió aplicar el reglamento general, ante una notificación hecha por el jurista brasileño Eduardo Carlezzo, sobre la situación de Cabrera en el partido jugado en Santiago entre Chile y Bolivia.  Que FIFA impuso el artículo 55 del Código de Disciplina sobre inelegibilidad, sancionando al entonces equipo de Ángel Guillermo Hoyos a una multa de seis mil francos suizos, y a lo dispuesto en el artículo 31 del mismo texto sobre “derrota por retirada o renuncia”, esto es, a perder 3-0 “en favor del oponente”.  Así, la FIFA  desechó la argumentación boliviana sostenida en el artículo quince, punto dos, sobre protestas fundadas en criterios de elegibilidad, que establecía un plazo de 24 horas para notificar el incidente.

Es decir, la FIFA estableció que la gravedad del caso, hacía necesaria la aplicación de la norma general por sobre la norma expresa.

Nelson Cabrera durante el Chile-Bolivia Agencia Uno

De hecho, el mismo reglamento del Mundial Rusia 2018, en su artículo octavo –sobre criterios de convocatoria- expresa que “las federaciones serán responsables de alinear sólo a jugadores que cumplan con los requisitos establecidos.  Si contravienen esta disposición, deberán asumir las consecuencias estipuladas en el Código Disciplinario de la FIFA”.

Es decir, el mismo reglamento del Mundial remite las sanciones en este escenario, al reglamento general.

Bolivia apeló al TAS, justificando su postura en el principio de especialidad.  Es decir, que habiendo norma expresa, ésta prevalece por sobre la norma general.  En términos concretos, que habiendo un procedimiento específico en la competición rumbo a Rusia 2018 sobre criterios de elegibilidad, hay que atenerse a él.  Es decir, con los plazos que ni Chile, ni Perú, cumplieron.

Ellos reconocen que Cabrera es inelegible.  Pero que a ambos países se les pasó el plazo para hacerlo ver.

Chile contraatacó con solidez. Carlezzo en Lausanna detalla que Bolivia, en sus escritos, reconoce la inelegibilidad de Cabrera.  Que ello es, a todas luces, un acto que sería inconcebible dejarlo impune.  Y que, en virtud de un viejo axioma jurídico, nadie puede pretender sacar provecho de su propio error.  Es más.  Bolivia retira a Cabrera de la convocatoria para los partidos ante Brasil y Venezuela, consciente de que pueden producirse nuevas denuncias por su situación legal.  Es decir, Bolivia sabía que había incurrido en una falta.

Cabrera Agencia Uno

Argentina ha tratado de revertir el fallo, lógicamente, en virtud de su actual posición en la tabla de posiciones, y señalando cosas tan ajenas de la realidad, como aquella declaración de Claudio Tapia, diciendo que vio con mala cara a los dirigentes chilenos durante de los alegatos en el TAS.

El presidente de AFA no estuvo en Suiza.

Sin embargo, y por muy inocente que parezca, hay que estar atentos al esfuerzo argentino por imponer la idea del “fallo mixto”, que tres fuentes vinculadas al caso me han hecho ver.  Este fallo mixto -un mamarracho jurídico a mi juicio- buscaría sancionar a Bolivia por la inelegibilidad de Cabrera, pero dejaría sin los puntos a Chile y Perú, permitiendo que Argentina suba un lugar en la tabla de posiciones rumbo a Rusia 2018. 

Cualquier análisis serio del reglamento, deja en evidencia que esa salida –que es una salida política y salomónica- es un intento por acomodar jurídicamente, un arreglo ajeno al derecho.

Y eso, no es justicia.

Seamos claros.  Si se sanciona a Bolivia, se aplicará la norma general del artículo 55 y la sanción del artículo 31.  Y el artículo 31, expresamente, señala que el rival gana 3-0.  Si se aplica la reducción de puntos a Chile y a Perú por temas de plazo, se impondría el artículo quince, punto dos. Pero ello, dejaría impune a Bolivia.

Creo que, jurídicamente, un fallo mixto es incompatible.

Se me ha dicho, que el TAS buscaría aplicar el artículo 57 del Código de Disciplina de FIFA, que apunta a las “ofensas al honor y a la deportividad”, cuyas sanciones están remitidas al artículo diez del mismo texto.  Es decir, lo que es a todas luces un problema de “inelegibilidad”, pretenderían convertirlo en un tema “antideportivo”.

Sin duda, una visión que altera completamente los hechos del caso en referencia.

Aún más. Buscando el mentado artículo sancionatorio, éste señala que a las personas jurídicas –clubes o federaciones- se les puede aplicar una serie de penas que aparecen enunciadas en el artículo doce. Y ellas aparecen detalladas, desde el artículo 23 hasta el 31 bis del reglamento.

Pretender que se puede fundar un fallo jurídico en un simple enunciado, que el enunciado es suficiente para subsumir el “fallo mixto” a derecho,  sobrepasando normas expresas y soslayando el detalle de lo que se señala en cada caso, es una aberración jurídica en toda su extensión.

Lionel Messi y Arturo Vidal AFP

Pero en estas cosas –sobre todo con federaciones poderosas como la de Argentina en el medio- todo es posible.

Que lo diga Lionel Messi, rescatado de las aguas sancionatorias en FIFA luego de insultar abiertamente a un árbitro asistente en un partido eliminatorio, gracias a la brillante argumentación del jurista Ariel Reck.

Lo que me preocupa es eso.  Que el fallo del TAS sea finalmente lo que se ha dicho.  Que las palabras creen una realidad que conviertan un acomodo político, en un fallo justificado jurídicamente.  Que sea real lo que se me ha dicho.  Que se busca intentar dejar a todos, medianamente contentos.  Que se le sugiera de paso a la FIFA resolver este “vacío” en sus reglamentos, para evitar problemas futuros.  Que, en definitiva, un tribunal de derecho se convierta en un tribunal político.

Quisiera quedarme con las palabras del abogado español José Juan Pintó –uno de los jueces del TAS que revisa el caso Cabrera- al diario Sport de Barcelona, el 14 de febrero de 2015: “He procurado siempre decidir lo que creía justo, con arreglo a Derecho y con absoluta independencia de mis simpatías”.

Que ese espíritu, el de la Ley por sobre las conveniencias, sea el que prevalezca finalmente en Suiza. 


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