Crédito: Agencia Uno
Jorge Valdivia
Opinión

Chile 3, México 3 y 7 misterios sin resolver

Me aboco a la pasión de multitudes, intentando manejar el mute y el on del sonido surround desde el control remoto, porque para picanear más el fervor copero como que le suben el volumen en la transmisión a los relatos. Y ni hablar de lo que hacen con la publicidad, a la que le disparan los decibeles para que el mensaje penetre en los cerebros desprevenidos de la hinchada, turulata con la intensidad de los relatos, el julepe del contrataque y la adrenalina del ataque.

¿Resultado? Las pocas neuronas del hincha chileno masculino quedan en modo Copa y la pasión lo copa (valga la cacofonía) todo. El macho chilensis asocia fútbol con parrilladas, papas fritas, bebidas, Día del Padre y cuanto producto le quieran vender, desde el álbum con láminas de los jugadores hasta el desodorante. Más aún, después de un empate a 3 goles entre la Roja de Chile y la selección de México, tras la infamia de dos goles anulados, en un match súper entretenido y vertiginoso, se despertó aún más la sed, el apetito y el ánimo para el próximo partido, que será contra Bolivia, un team sorprendente como vimos, y que requerirá de muchas vituallas futboleras para la noche del próximo viernes.

Así las cosas, la Copa América se ha convertido en un carrusel de emociones para el chileno medio  y de interrogantes para mí, partiendo por las que fui anotando anoche a medida que veía el partido, tratando, como ya les comenté, de mantener el volumen de la transmisión a niveles humanamente soportables y las interjecciones del “respetable” congregado en mi hogar dentro de un mínimo de decencia.

Vayan entonces mis inquietudes:

  1. No entiendo por qué la selección chilena usa los dos nombres para mentar a sus cracs: Arturo Erasmo Vidal, Gary Alexis Medel, Alexis Alejandro Sánchez, Mauricio Ricardo Pinilla, Mauricio Aníbal Isla, Charles Mariano Aránguiz, y así, incluyendo a Aldo Rómulo, que se come cuanta papa frita le pongan por delante. ¿Remedo de los grandes de Argentina? ¿Vamos tras los pasos de Diego Armando?
  2. No entiendo los peinados de la Roja, donde haciendo abstracción de Bravo, Sánchez y un par más, todos se ven como narcotraficantes, con esos jopos de iguanas, esos gel tipo moco de gorila, esos mensajes escritos casi directamente en los cráneos. Pensemos en el impacto imitativo que esos looks horrorosos tienen sobre nuestra juventud. Por último, para aminorar el daño, ahora que hace frío polar, usen gorro de lana.
  3. No entiendo qué busca la Presidenta yendo a pasar frío al Nacional junto con la ministra del Deporte, cuando ni la muestran en el estadio, ni habla con la prensa y el impacto en las encuestas del sacrificio parece ser nulo.
  4. No logra asimilar el nivel de transpiración de los jugadores con el frío que hace. Aún no han pasado 5 minutos cuando están empapados como la yegua del payaso.Tampoco el porqué de los escupitajos.
  5. Mucho menos entiendo la proliferación de tatuajes. Con la dudosa imagen que tiene hoy la FIFA, lo peor es lucir como mafiosos rusos. Bórrense las alfombras persas del pellejo y contribuyan a la estética mundial. En materia de look, siempre menos es más.
  6. No entiendo por qué nuestros seleccionados cantan el Himno Nacional de perfil, cuando los demás lo hacen de frente a la cámara.  Aunque ya sea de frente o de lado, reconozco que el canto a capella del Puro Chile es tu cielo azulado pone la piel de gallina. De gallina altamente emocionada.
  7. No entiendo que Jorge Sampaoli haga experimentos en partidos decisivos. Tampoco que realice cambios en los tres minutos finales. ¡Que se deje de inventar el chicoco!

Como me empelota no entender, les pido me ayuden a desentrañar estos pequeños misterios que anoche durante el partido anoté en mi Moleskine para compatir con ustedes. En una de esas me ayudan a ir encontrándole el hilo a la i-lógica de la pasión masculina por excelencia. 


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