Crédito: Agencia Uno
Alexis Sánchez y Gary Medel, campeones Copa América 2015
Opinión

¿Cómo celebrar sin excederse?

Alexis se empelotó de la cintura para arriba para lucir las calugas y celebrar el cuarto gol de penal que nos instaló por primera vez como campeones de la Copa América. Viéndolo, resolví armar un decálogo para no excederse en el triunfo, porque la tentación es mucha. Es cierto, no es momento para empelotamientos, pero hay actitudes de los victoriosos que pueden resultar muy irritantes. Para precavernos de ellas, vayan estos diez consejos:

  1. Empelotarse, de manera literal -es decir, quitarse la ropa- no parece una buena idea, considerando que es invierno y que hace frío. Pero entiendo que hay varias señoritas sexies que ofrecieron exponer sus delanteras (y sus traseras también) en caso de que Chile triunfara. Como se comprometieron, la victoria es un hecho y son mononas, parece razonable que honren su oferta. Los que deberían abstenerse son algunos guatones feos que también ofrecieron exhibir sus estampas desnudas como ofrenda. No es necesario; en serio.
  2. El choque de Vidal y el dedo de Jara son episodios para olvidar y de los que la tarde del sábado ya nadie se acordaba, salvo el argentino Sampaoli, que en la conferencia de prensa final, a la hora de los festejos, con ese tono cansino que tiene, herencia de Casilda, su pueblo natal, sacó a relucir de nuevo, criticando a la prensa, que, para él, no creía en ellos y los quería perjudicar destacando estos hechos negativos. Rara la actitud del peculiar casildense. ¿Qué quería? ¿Que nadie dijera nada? ¿Que todos hicieran la vista gorda? ¿Que la prensa se quedara callada? No hay peor cosa que el resentimiento en vez de la grandeza en la victoria.
  3. ¿Por qué en el momento del triunfo los jugadores insisten en resaltar la victoria como una compensación para un país que más que en un valle de flores bordado vive en un valle de lágrimas? ¡Mentalidad positiva, por favor! No hay nada menos elegante que andar llorando desgracias, más en la victoria.
  4. Seamos grandes a la hora del triunfo. No caigamos en la rotería de sacarles pica a los contrincantes, de provocar a quienes derrotamos, del triunfalismo adolescente y vociferante, de cánticos belicosos como “Messi no tiene los huevos que tiene Gay Medel”. Despreciar al adversario menoscaba el propio triunfo.
  5. Por popular que resulte, sugiero que la prensa y los comentaristas futboleros se abstengan de analizar esto como una gesta titánica de carácter nacional, terminemos con frases que aluden a la fatalidad de los chilenos, a los tantos padecimientos de nuestro pueblo, al sufrido Chile. ¿A qué se refieren: a los terremotos, a los maremotos, a los aluviones, a las erupciones volcánicas, a los 33 mineros y su entierro durante 70 días? ¿O a que nunca habíamos ganado la Copa América? ¿O a que Argentina la ha conquistado 14 veces, Uruguay 15 y nosotros por primera vez? Si hablan de lo segundo, todo lo demás es adorno populista. Por otro lado, todos los pueblos tienen sus tragedias y sus miserias.
  6. No saquemos las cosas de contexto ni perdamos la perspectiva: esto es un evento deportivo. No hay que subirse por el chorro y pedir lunes feriado o término de la restricción por la crisis ambiental. Pitbull, contente.
  7. Admiremos a Gary, queramos a Vidal, aplaudamos a Alexis, pero no hablemos ni escribamos como ellos, porque incluso de tanto hacerlo en broma, se puede pegar.
  8. Mantengamos el carácter familiar que ha tenido el triunfo. Que los hinchas, como los jugadores, saquen a las guaguas, lleven a los niños, inviten a la señora, a la suegra, a la familia completa. Eso aleja el riesgo de excesos de todo tipo.
  9. No copiemos el peinado de Vidal. El Rey es uno solo. Y al único que algo tan horroroso puede quedarle bien.
  10. Y respetemos la infraestructura pública: no confundamos celebrar con echarnos los semáforos, las luminarias, las estatuas de los próceres. No hay mayor rotería que confundir celebrar con arrasar. 

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