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Copa América La empelotada
Opinión

Escenas de la vida conyugal durante la Copa

Ya anda dando vueltas en Facebook y Twitter -¡de nuevo!- la carta donde el marido se despide de la mujer durante los próximos 23 días a partir del próximo jueves 11 de junio, cuando se inicie la Copa América 2015, hasta el 4 de julio, día de la Independencia estadounidense y de la clausura en Santiago del magno evento futbolero. 

La famosa misiva es un clásico: ya la leímos para el Mundial de Brasil y para el de Sudáfrica y ahora vuelve en gloria y majestad como una manera de decirnos que las mujeres podemos hacernos humo estas tres semanas que vienen, porque el rey del hogar y sus secuaces (compañeros de pega, vecinos, amigotes de la infancia, hermanos y parentela varia) tienen todo organizado para no perderse detalle de los 26 partidos y pegarse a la Roja como lapa, olvidándose de todo lo que no tenga que ver con el sagrado balompié.

Agradezco no vivir cerca de Juan Pinto Durán, donde un pelado dice que firmó sin fijarse la solicitud al municipio para que cerraran las calles aledañas, mientras  que el otro pelado afirmó, molesto, que él no había tenido nada que ver en la descabellada iniciativa. Tonterías que caben en eso que los entendidos dan en llamar “las cosas del fúbol” (sin “t”, así dicen los que saben), y que a mí me tienen sin cuidado, porque honestamente, la Copa América me importa un huevo. Es algo tan lejano de mis intereses como la práctica del sudoku o las técnicas de pastelería molecular, aunque no dejo de encontrarle sus ventajas prácticas.

"Las mujeres podemos hacernos humo estas tres semanas que vienen, porque el rey del hogar y sus secuaces tienen todo organizado para no perderse detalle de los partidos y pegarse a la Roja como lapa"

Las enumero aquí en forma de carta, parodiando aquella que circula cada Mundial, cada campeonato, cada Copa. Esta es mi versión femenina, machista y semisicópata de la masculina, machista y troglodita por todos conocida.

Adorado cónyuge:

1.         Que te quede claro, amor, que durante estos día la tele es tuya, a todas horas, sin excepción. El control... ni voy a mirarlo y menos se me va a ocurrir tocarlo. Pero el resto de la casa es mío, lo mismo que el auto, el departamento en la playa y sobre todo la tarjeta de crédito adicional que me pasaste “para emergencias”. Esta Copa yo la considero eso: una emergencia.

2.         Si tengo que pasar frente a la tele mientras juega la Roja, lo haré gateando y sin distraerte, mientras aprovecho de hacer aseo en tu closet y llevarme todas las pilchas que me parezcan anticuadas, gastadas y obsoletas para venderlas en la feria.

3.         Mejor aún si te vas a alguna capital regional en pos de la selección mexicana, la uruguaya o alguna otra que te interese “estudiar in situ”, así tendré tiempo de hacer limpieza en el garaje y botarte cuanto cachureo electrónico, mecánico, sentimental has acumulado por años, partiendo por tu colección de “Barrabases”. Será mi aporte terapéutico contra tu evidente Síndrome de Diógenes.

4.         Sé que durante los partidos eres sordo y ciego. No espero que me oigas, ni abras la puerta, contestes el teléfono o levantes a la guagua cuando se caiga del andador. Basta con que sin ver lo que haces pongas tu firma en el crédito que pienso pedir para remodelar la terraza, incluyendo una hot tub para bañarme desnuda a la luz de la luna. En una de esas te invito, cuando Chile quede eliminado y tu quincho con la parrilla desolada y humeante sean una metáfora de las ilusiones perdidas. 

5.         Como sé que las repeticiones de los goles son importantes -los hayas visto o no- y que te interesa seguir hasta los partidos de Jamaica, pedí hora en la pelu, el spa, la masajista, la manicura, de modo de no estorbarte. De los niños, claro, te haces cargo tú. También pienso sacar boleto premium para ir del 4 al 7 de junio a la Expo Estética en Espacio Riesco, que tiene toda suerte de intervenciones plásticas con hasta 70% de descuento. Ahí sí que haré zumbar la tarjeta de crédito adicional, de modo que ¡al final de la Copa América no reconocerás con quién estás casado!

6.         De llegar Chile a ganar la Copa América 2015, desapareceré con los niños durante cuatro días, tiempo suficiente para no verte volver con la resaca después de la celebración con tus amigos. Te ruego no cometas la barbarie de ir a “celebrar” a la Plaza Italia; no te quiero ver rompiendo luminarias y semáforos por la tele. Al volver a casa, tendrás derecho a disponer nuevamente del televisor durante 30 días para revivir cada segundo del tremendo logro, siempre y cuando tu escándalo por la redecoración de la terraza, hot tub incluida, aseo del clóset y del garaje, más las cuentas de la Expo Estética, sea proporcional al mío por tu estado de sonambulismo, indiferencia e inutilidad futbolero. De quedar eliminado Chile, tendrás a disposición el control y la TV durante 60 días -aunque no lo quieras-. En esa etapa de duelo, yo no te acompañaré, ni te consolaré, ni te cocinaré cositas ricas, ni te haré masajes. La vida sigue, cariño. Si quieres llorar, llora. Lo que sí me comprometo es a no decirte que el fútbol, FIFA Nostra mediante, es más turbio que el financiamiento de los partidos políticos. Para qué hacer leña del árbol caído. Porque, hablando en serio, yo, de tener alguna vela en este entierro, habría suspendido la Copa América 2015 y me habría quedado con los estadios renovados y la satisfacción de hacerles un desprecio a todos esos viejos mafiosos de la FIFA, que se han enriquecido a costa de tu ingenuidad y de la de todos los hombres del orbe durante décadas. ¡He dicho!

Tu adorada consorte,

La Empelotada


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