Crédito: Gentileza Editorial Bifurcaciones
Ciudad Fritanga: La grasa de las (no) capitales
Opinión

Ciudad Fritanga: La grasa de las (no) capitales

Una forma de considerar el libro "Ciudad fritanga" es como un acto de justicia. Uno que pone a la provincia en una mayor exposición respecto de la metrópoli, un acto nivelador que surge desde la postergación de las regiones respecto de la capital chilena.

Eso sucede cuando se revisa este volumen, una compilación de 34 relatos y seis ensayos fotográficos en los que se expone una fracción de la vida en ciudades y pueblos desde una punta a otra de Chile. 

La selección a cargo del sociólogo Ricardo Greene aglomera lo que antes han publicado por separado otros escritores chilenos sobre la vida en la provincia. Sin embargo, al juntar estas historias e imágenes, permite que "Ciudad fritanga" se transforme en una suerte de retrato-país, del país que no es Santiago, lo que es bastante, si de Chile estamos hablando.

""Ciudad fritanga" es una suerte de retrato-país, del país que no es Santiago, lo que es bastante, si de Chile estamos hablando."

El carácter que se despliega en estas páginas no es para nada halagüeño. Aún cuando hay una variadísima cantidad de tonos y estilos de escritura, todos comparten un carácter: el estar alejados casi por completo de una imagen idílica de aquello que no es Santiago.

En ese sentido, aún cuando el libro pueda tener un afán justiciero, la honestidad de quienes son parte de este proyecto echan por tierra cualquier posibilidad en ese sentido. De esta manera podemos ver un conjunto de paisajes y sensibilidades locales, un muestrario numeroso de formas de absorber el paisaje, formas de vivir –y sobrevivir- la fritanga, la forma que tiene Greene de nombrar el imbunche de la vida de provincias.

“Ciudades fritanga, con políticos fritanga, ejecutivos fritanga, universidades fritanga, periódicos fritanga y circuitos fritanga. Ciudades deformes, sumergidas en aceite hirviendo, quemadas y adictivas, cancerígenas y abandonadas. Transparentes. desperdiciadas”. Sin nostalgias ni turismo.

Poetas, novelistas, periodistas, publicistas, entre otros oficios son los que forman parte de este libro, que también cuenta entre sus filas a destacados escritores nacionales, como Leonardo Sanhueza, Jorge Baradit, Lina Meruane o Marcelo Mellado. Muchos de estos autores se refieren a su ciudad respectiva, sin guante blanco, por momentos de forma nada amistosa.

Así sucede con Jorge Baradit y Quintero “que tiene como gran atracción el mural hecho con tapas de bebida más grande de Chile”, un pueblo en el que “si te quedas, te comen”, por lo que “hay que irse a morir a otro lado”.

El propio compilador, Ricardo Greene, tampoco le da una manga ancha a Cauquenes, “cuartel general de huasos brutos y hombres-bien-machos”. Más allá, Rubí Carreño establece que “como Chile, Valdivia tiene una cicatriz. Valdivia 1960 es Santiago 1973. En sus canciones flotan navíos y muertos”.

Daniel Rojas Pachas, poeta y editor, “La población de Arica parece resignada a vivir entre escombros y edificios que son vestigios de un tiempo mejor”. Óscar Orellana, poeta: “Talca aparece como una ciudad achatada, seria, algo melancólica. Con casas diminutas que a lo lejos parecieran deshacerse. Una ciudad insegura de su nombre, que lo repite en todas partes. No hay en ella nada muy admirable, y en eso se parece a todas las ciudades de Chile”.

Por su parte, el sociólogo Jonnathan O. Hernández resume: “Quizás Chillán sea, como Talca, como Cauquenes, como Curicó, una estación en donde el silencio reposa la mayor parte del tiempo mientras encuentra nuevas señales de ruta. Un cuerpo que se descompone a una velocidad que no podemos descifrar; el purgatorio donde nos sentamos a esperar el Juicio Final degustando longanizas”.

"La variedad de plumas que están contenidas en "Ciudad fritanga", le otorga al libro una riqueza singular, una potencia poco común."

Pero las decenas de voces que se encuentra en este libro hace imposible mantener un solo carácter, lo que además enriquece y abre la propuesta. Así, por ejemplo, la poeta chilota Rosabetty Muñoz brinda un retrato benévolo sobre Ancud  “A veces, la hermosura nos hace enmudecer. Hay calles amables bajando con dulzura hacia el mar. Dos chicas se trenzan el pelo en los escalones de una casa llena de balcones y cortina tejidas a crochet (…) A ratos, un sol delicado alumbra sin aspavientos, sin atormentar el tránsito cansino de nosotros que no vamos a ninguna parte apurados”. 

La variedad de plumas que están contenidas en "Ciudad fritanga", le otorga al libro una riqueza singular, una potencia poco común. Un conjunto de miradas sobre un presente, sobre una geografía y sobre una historia.

Como un grueso álbum que alberga denuncias, quejas, poemas y recuerdos, este libro se alza como un muestrario país, un mapa de sensibilidades, de rabias, de esperanzas, de sueños y pesadillas. Por lo bajo, es un libro atrapante y entretenido de leer. Y ya con un juicio más ajustado a la dimensión de este compilado: uno de los aciertos editoriales del 2014 que se acaba de ir.


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