Crédito: A. Uno
Adiós al litio
Opinión

Adiós al litio

Uno de los motores de la innovación en los Estados Unidos más allá de los emprendimientos que se conocen salidos desde la costa oeste provenientes de Silicón Valley, son aquellos que se han generado en las agencias gubernamentales, como Defensa.

Proyectos de remediación de ambientes contaminados por medio de tratamientos biológicos que han permitido recuperar suelos y sistemas acuáticos; nuevos materiales derivados de la carrera espacial y hasta la red de Internet, resultado del proyecto ARPANET (Avanced Research Projects Agency Network) con los primeros protocolos de transferencia de datos.

Todas estas han sido sólo muestras del cómo el impulso del Estado puede generar cascadas de innovaciones siendo la ciencia el motor de su avance.

Mientras en Chile se piensa que un ministerio de Ciencias podría resolver nuestro atraso en el desarrollo tecnológico nacional, o que el hecho de invitar a premios nóbeles a eventos para mirar el futuro nos llegará la madurez para invertir en materias científicas, otros siguen su camino hacia la quinta revolución industrial. Nosotros ni siquiera nos hemos subido a la segunda.

En este sentido, los del país del norte se han tomado en serio el afrontar los desafíos globales relacionados con el cambio climático en temas de energía y crecimiento de bajo carbono.

Fue así que en 2009 el mismo Presidente Barack Obama incorporó en su Plan de recuperación económica el destino de grandes fondos al desarrollo de la investigación básica como aplicada para la generación de nuevos sistemas de almacenamiento de energía, dado los desafíos de alcanzar sus metas de cara a COP21 como el avanzar hacia una independencia energética con bajas emisiones. Es decir, la ciencia como motor de crecimiento económico y no como gasto.

Dado el alto riesgo en este tipo de inversiones, es el Estado quien decide impulsarlos, ya que incluso a inversionistas de alto riesgo les es difícil involucrarse en este tipo de mega proyectos. En este escenario el propio gobierno toma un rol activo, asumiendo estos como política de desarrollo nacional. Gracias a este impulso nació ARPA-E (Avanced Research Projects Agency ENERGY), a cargo del departamento de energía y que hoy - a siete años desde su inicio - han alcanzado lo que han denominado el Santo Grial, una nueva generación de baterías comercialmente viables y que ha recibido el apoyo financiero de reconocidos magnates como Gates y Musk, el nuevo Tesla.

Esta nueva generación de baterías han sido diseñadas para compañías y hogares con el objetivo de cambiar completamente el concepto de matriz energética (eléctrica) en los próximo 5  a 10 años. Lo alcanzado hoy, promete revolucionar los sistemas de almacenamiento de gran escala por medio del uso superconductores más eficientes en base a nuevos materiales, mucho más allá de las actuales baterías de iones de litio. Es decir, el fin anunciado de la sal que impulsó a la primera generación de baterías.

Tal desarrollo los independiza de países como el nuestro en temas relacionados al recurso litio; además que los sitúa a la vanguardia de la ciencia de los materiales siendo ahora ellos los dueños de los futuros superconductores… incluso quizá estando a un paso de reemplazar al propio cobre.

No sólo eso, la complejidad de estas baterías los llevan a un paso más allá en el área de la química, alcanzando bajos costos de fabricación y por ende bajos costos en almacenamiento. Es más, las proyecciones muestran que incluso la intensidad de la demanda por nuevas plantas de energía renovables podría ralentizarse, dado que estas permitirían incrementar enormemente la eficiencia de las hoy existentes.

¿Qué hace además ARPA-E? Además de almacenamiento de energía, la agencia está apoyando a investigadores en el uso de robots y aviones no tripulados para determinar los mejores lugares para la generación de biocombustibles; búsqueda de nuevas opciones efectivas para disminuir el riesgo de sequías, hasta en sistemas de refrigeración industrial que no sean basados en el agua como del desarrollo de sistemas de aire acondicionado de bajo consumo.

Mientras en Chile las nuevas tecnologías en energía se enfrentan mediante mejorar las “negociaciones en licitaciones” discutiéndose si se explota o no el Litio o de quien se hace cargo de estas; para cuando nos decidamos solo veremos que la demanda ya no existe y que bien caro nos saldrá en un pocos años algo que pudimos incluso haber incluso, desarrollado nosotros.


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